Viajando Juntos con una chica trans

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Ella entró al bus, la gente susurraba y entre el murmullo se escuchó un “mira a la loca” de algún pasajero. Ella hizo como que no escucho, se sentó en su puesto. A uno de los últimos pasajeros le correspondía sentarse al lado de ella, pero al verla decidió quedarse parado. En mi locura de viaje tenía tres alternativas: decirle que no la viera como enferma, no decir nada y continuar en lo mío o cambiar de puesto con el aquel ciudadano. Opté por la tercera y con gusto estuvimos #ViajandoJuntos una chica trans y yo… ¡Acá nuestra historia!

Por José Fonseca                                                                                                                                                               @jfonsecav

Al buscar la palabra trans en Google he encontrado 178 millones de resultados. La profesora de género y sexualidad Juliana Martínez expone que: Trans incluiría a las personas transgénero, transexuales, travestis y, en general, a quienes cuestionan el binario entre hombre/mujer como única opción de identificación individual y social”. Aunque esta palabra toma mayor fuerza en el discurso político, lamentablemente en la calle pocos reconocen y comprenden lo que vive una persona trans.

A ella la llamaremos Clara para proteger su identidad: alta, delgada, con cabellera de diva y como me dijo: “Aún sin senos, pero muy pronto”, al referirse a que trabaja para reunir el dinero para ello, unos cuantos dólares, según comentó. Me causó impresión su transformación, contó que estudió Contaduría y se graduó, les dio el título a sus padres y decidió “salir del closet” para convertirse en mujer. “Nací mujer en cuerpo de varón y en un pueblo. Allí un niño que usa los tacones de su mamá es castigado con látigo”. Ella viajaba a un show en una reconocida discoteca de centrooccidente. Ese es su trabajo, presentarse en sitios nocturnos y dar un show.

Medio nos dormimos y de repente una luz nos despertó. Un GNB nos indica que todos los varones debemos bajar de la unidad para la revisión; ella se bajó también y el oficial la miró con un gesto de desprecio que todos vimos. “Usted suba de una vez por todas”, le indicó. Nos revisaron y continuamos con el viaje. En la parada que hace el autobús regularmente noté algo que nunca había pensado: con el frío todos íbamos al baño, yo ingresé a orinar, el baño estaba lleno y al salir la vi a ella cohibida, le sonreí y pregunté que si le ocurría algo, me dijo que se está orinando y no la han dejado entrar al baño de chicas. “¿Quedan muchos en el baño de niños?”, me preguntó. Esperamos y al salir unos pocos le dije que entre; la señora de la puerta la miró y le dijo: “Entre rápido y son 500 bolos”. Mientras ella entró le dio una mirada de pocos amigos a esta “amable” ciudadana encargada de la limpieza del baño.

Era muy raro estar a su lado, la gente nos miraba mucho, era incómodo, ella me comentó que se acostumbró a muchas cosas y entre esas a ciertas injusticias. Continuamos el recorrido y casi llegando a nuestro destino nos pararon en un peaje y nos indican que debemos bajar todos con el equipaje para una revisión. Las malas caras se hicieron notar, ella bajó y buscó sus cosas. Esperó a ser la última, me sorprendió su gran equipaje; yo viajaba con una mochila y ella con una maleta inmensa, una chica se le acercó y se coloca a su lado para la revisión, como dando apoyo y cuando abrió esa maleta salieron plumas, pelucas y vestidos. El militar le hizo sacar pieza por pieza quedando a la vista de todos. Se notaba en Clara un rostro de vergüenza, solo a ella le hicieron sacar todo, nadie dijo nada. Al final todo terminó y seguimos el recorrido. Yo hablé más sobre todas las discriminaciones que pasan; me comentó que por ser trans las empresas no la ven como una candidata a puestos de trabajo, la ven como una depravada o enferma y me repitió: “Me he acostumbrado a eso”. Llegamos al terminal y cada uno agarraría para su lado, me despedí con un beso en la mejilla ante la vista de varios y me invitó al show de esa noche.

El día me pasó súper rápido, pensando en las injusticias o el mal trato que algunos callan. Eran las 8:30 pm cuando llamé a un amigo para que me acompañara a ver por primera vez un show de ese tipo y lo que vi fue sorprendente. La discoteca estaba a reventar, me acerqué a la tarima y me indicaron que pronto saldría Clara. El volumen bajó y el animador presentó a la gran diva, el público aplaudió y ella salió cantando una canción de Karina, en realidad estaba hermosa, ya al fin entendía lo que me decía de producirse para un show. ¡Era hermosa! Cantó, bailó, animó y hasta interactuó con algunos; la aplaudían y coreaban sus canciones. Me pregunto si alguno de los asistentes sabrá qué es estar #ViajandoJuntos a una chica trans y todo lo que pasan para ser tan divinas como se proyectan en el escenario.

Viajar nos hace distintos, nos hace ver cosas que nunca hemos visto. Esta nota no se trata de una experiencia, sino de una realidad que debe cambiar. Necesitamos fomentar una ciudadanía de valores incluyentes. No se trata de leyes, sino de conciencia y educación; deben ser realmente garantizados los derechos de identidad, salud, matrimonio, inclusión social y mucho más para esta comunidad…. ¡No más discriminación! Y mucho menos nos acostumbremos a ella…

A ti, Clara ¡gracias! Eres una gran compañía en este #ViajandoJuntos que se llama vida.

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