Coco: Una oda al folklore mexicano

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El 15 de agosto de 2015 fue el día en el que Disney y Pixar anunciaron el nombre de su más reciente película, la cual estaría inspirada en la festividad mexicana del Día de Muertos. Por lo tanto, no nos resultó extraño que 2017 trajese consigo una cinta con muchos toques latinos: música, comida, familia, tequila y amor son las principales características de Coco, uno de los grandes éxitos animados en el mundo del séptimo arte

Julio Alcalá

@Julioaar16

 

Desde Frida Kahlo a Cantinflas, pasando por “El Santo” y los coloridos alebrijes, Coco permite conocer la cultura mexicana en todos sus aspectos. Para ello, sus creadores, Lee Unkrich y Darla K. Anderson, junto al equipo de Pixar, viajaron a México para inspirarse y lograr definir el guión del filme. Rodolfo Juárez, un hombre dedicado a los recorridos culturales Jade en Oaxaca, fue el encargado de acompañar a los cineastas en su estadía e investigación de la zona.

Ésta no es la primera vez que los animadores realizan un viaje a un país ajeno para lograr conocer a fondo la cultura que quieren mostrar en sus producciones audiovisuales. En 2007, Pixar envió a sus directores, animadores, guionistas y productores a Europa para comprender de manera correcta el entorno de París, ciudad que sería utilizada para la famosa película Ratatouille. Asimismo, en 2004 los animadores se trasladaron al Monte Roraima para inspirarse y lograr crear la cinta Up: una aventura de altura, película que transcurre en gran parte el Amazonas venezolano y muestra la espectacularidad del Salto Ángel.

Sin embargo, Coco logró algo diferente: demostrar que el folklore genuino de un país puede ser un protagonista mágico. Más allá de sumergirnos en México, un lugar donde las tradiciones juegan un papel importante en la vida de sus habitantes, la reciente cinta de Disney acentúa que la familia, sea como sea, es un tema universal. Éste último punto era el temor más grande Unkrich y Anderson, pues querían que la película sólo fuese un éxito en el continente americano, en el cual los chistes y los mensajes ocultos serían fáciles de entender, a diferencia de los países europeos y asiáticos. Pese a esto, cuando Coco cruzó otros océanos logró posicionarse como una de las favoritas del público, despertando el interés de millones de personas hacia Latinoamérica y sus innumerables tradiciones.

Y es que, a pesar de ser una película animada, sus dibujos y fotografías están basados en lugares que realmente existen. Por ejemplo, Santa Cecilia, “la ciudad de los vivos”, pueblito en el que habita el protagonista, es una representación de Santa Fe de La Laguna en Michoacán. En cambio, para “la ciudad de los muertos”, los animadores se inspiraron en Tenochtitlán, una ciudad azteca rodeada de agua; por lo tanto, ese es el motivo por el que las casitas coloridas parezcan corales de un arrecife artificial. Pero no sólo tomaron recursos de las antiguas localidades, sino también de los pueblos más famosos, como Guanajuato, una ciudad minera que sirvió para recrear los túneles en los que caminan Héctor y Miguel, personajes principales de Coco.

De igual manera, en los primeros minutos de la película conocemos “La estación del día de los muertos”, un sitio similar a un aeropuerto o estación de autobuses en el que los esqueletos deben esperar para poder visitar a sus familiares en “La ciudad de los vivos”. Para crear este enigmático lugar los dibujantes copiaron la estructura del Palacio de Correos de Ciudad de México. Sin duda, una fuerte inspiración del hermoso territorio mexicano, el cual cuenta con estructuras modernas y clásicas.

Música mexicana

En el primer instante en el que se supo que Pixar se arriesgaría a tener su propio musical comenzaron las especulaciones de que Coco sería una copia a El libro de la vida, película animada de 2007, la cual estaba inspirada en el Día de Muertos y que contaba con canciones que ayudaban a la continuidad de la historia. Pese a que ambas buscaban rendir tributo a los grandes cantantes de México, Coco es la que logra dar con ese homenaje a la música en tierras mexicanas.

Marco Antonio Solís, Luis Ángel Gómez Jaramillo, Karol Sevilla, Jorge Blanco, entre otros, fueron los elegidos para interpretar las canciones de la cinta, siendo todos netamente mexicanos. Así fue como Disney logró crear una banda sonora con muchos sonidos provenientes de Latinoamérica, y además rescató temas que fueron un rotundo éxito en años anteriores, como “La Bikina”, compuesta por Rubén Fuentes en 1964, o “Bésame mucho”, escrita en 1940 por Consuelito Vásquez.

De esa manera, el soundtrack de Coco toma 17 canciones que se quedan en el corazón y la mente de los espectadores.

La muerte

Para muchas personas la muerte es un tema oscuro, sombrío y triste. En ocasiones, cuando pensamos en ella nos invade un escalofrío mortal. Pero en México es diferente. Ellos ven “la muerte” como una manera de celebrar la vida y recordar a los que se han ido. Por una parte, eso interesó a varias sociedades del mundo, en el que la muerte tiene diversos significados, pues les ofrece una nueva perspectivas sobre lo que hay “más allá” de la vida; a su vez, Coco hace que más personas deseen incorporarse a la tradición del Día de Muertos sin importar el país de origen.

Así lo explica Guillermo del Toro, director mexicano galardonado recientemente en los Globos de Oro por su reciente filme La forma del agua, quien comentó que nadie ama la vida más que los mexicanos, pues ellos son muy conscientes de la muerte.

La festividad se celebra principalmente los días 1ª y 2 de noviembre en conmemoración a las celebraciones católicas del Día de los Fieles Difuntos y del Día de todos los Santos. En México, cada objeto, acto y ritual realizado tiene un significado y es un tema serio para los seguidores de esta tradición: el pan de muerto es una representación de la eucaristía, las flores sirven de guía para las almas, los cirios sirven de guía para el muerto y son señales de duelo, el papel picado con calaveras es representación de la alegría, el agua representa la pureza; al igual que esto, existen otras cosas que se colocan en los altares y varían según la región en la que se lleva a cabo la festividad.

Los alebrijes

En la película, unos personajes muy importantes son los alebrijes, los guías espirituales de las personas. Con cada minuto que transcurre nos encontrábamos con un nuevo guía, que puede ser desde un mono hasta un chihuahua.

Pero dos de los alebrijes más importantes son Dante y Pepita. El primero es un perro de raza xoloxcuintle, perro nacional de México; mientras que la segunda es una tigresa alada que representa a las figuras de cera que comúnmente son asociadas con el folklore mexicano.

Estas figuras provienen del año 1936, resultado de las alucinaciones de Pedro Linares, un hombre dedicado a hacer piñatas que imaginaba criaturas compuestas por diferentes partes de animales y las representaba en papel maché, dando como resultado a los alebrijes.

El principal motivo por el que Dante es un xolo y no otra raza de perro es porque este tipo de can es común en México y se creía que los xoloxcuintle protegían las casas de los malos espíritus y guiaban a las almas luego de morir.

Las voces de Coco

Es muy probable que al ver la película el espectador se percate de que los personajes suenan muy mexicanos. El motivo de esto es que Pixar decidió que para el doblaje de la película se recurriera a actores y cantantes nativos. De esa manera, en Estados Unidos se buscaron actores de doblajes que hablaran inglés y español, mientras que en Latinoamérica y España se usaron las voces de artistas reconocidos en México.

Gael García Bernal, actor, productor y director mexicano, le prestó la voz a Héctor tanto en la versión estadounidense como en la hispanoamericana. Junto a él podemos oír a Alfonso Arau, Marco Antonio Solís, Angélica Vale, Angélica María, Elena Poniatowska, Víctor Trujillo, entre otros. Y destacó Luis Ángel Gómez Jaramillo, el niño que personifica  a Miguel, el carismático protagonista con una voz de oro.

No podemos negar que Coco resalta el talento que existe en América Latina.

El mensaje de la película

Más allá de ser una cinta que rescata los valores familiares nos recuerda lo importante que es seguir nuestros sueños, no abandonarlos, pero siempre recordando que existen cosas con más valor y significado en nuestras vidas.

Podría decirse que esa es la reflexión. Sin embargo, Coco hace su aparición en un momento cumbre para la historia de la humanidad, ese en el que los mexicanos son mal vistos en Estados Unidos, principalmente desde que Donald Trump llegó a la Presidencia de ese país. En este caso, Coco termina convirtiéndose en la respuesta de Pixar a los actos de odio, xenofobia o discriminación hacia los inmigrantes, pues su desarrollo comenzó hace seis años, antes de que nadie pensara que una persona como el multimillonario empresario pudiera tener las riendas del país más poderoso del mundo.

Finalmente, Coco demuestra tener fuerza y valor para volverse un clásico del cine. Esperemos que Pixar y Disney se sigan arriesgando en crear historias que nos muestren culturas de otros países para unir naciones en lugar de separarlas.

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