Mapa reverso: Memorias y anécdotas de una viajera

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La periodista de viajes Adriana Herrera, conocida en las redes sociales como @viajaelmundo, publicó su primer libro Mapa reverso [retazos de viaje] en el que plasma sus vivencias personales durante sus periplos por el mundo y por su natal Venezuela en un lenguaje íntimo y lleno de detalles que ofrece al lector con ilustraciones de su propia autoría

Por: Ingrid Orjuela                                                                                                                                    @ingridpilar

¿Qué siente, qué piensa el periodista de viajes en el ejercicio de su trabajo, aquel que dedica su vida a trasladarse a las ciudades más ansiadas por todos, a aquellos lugares exóticos frecuentemente visitados por amantes de destinos de aventura, a los pueblos más recónditos del planeta que no destacan en los anuncios de las agencias de viaje?

Porque de lejos cualquiera pensaría que viajar no es un trabajo, que es una actividad que se limita al disfrute y a resguardarse en la levedad. Pero viajar para contarlo requiere, además de ese espíritu aventurero, tener buen ojo, olfato de sabueso, un excelente sexto sentido que le permita al reportero encontrar algo distinto que mostrarle a la audiencia y saber transmitir lo que encontró en esos destinos.

De allí que una vez cumplida la misión de viaje de trabajo queda un cúmulo de vivencias que no suelen estar reflejados en los reportajes. Así que la caraqueña Adriana Herrera (@viajaelmundo) las reunió –por lo menos desde su experiencia– en su primer libro al que tituló Mapa reverso (retazos del viaje), en el que recurre a un lenguaje intimista, una especie de diario, mas no bitácora, de sus recorridos y pausas entre 2010 y 2015. Como lo advierte la autora en la primera página “este no es un libro de viajes”, es de inicio a fin una maleta abierta de sus pensamientos, sentimientos, emociones y percepciones de cada lugar al que llegó con una misión. No esconde nada en los bolsillitos ocultos del equipaje que es ella misma ante los lectores. Las alegrías, sorpresas y emociones están en las líneas de su ópera prima, así como las nostalgias, las gripes y, aquellos detalles que para algunos de sus colegas podrían ser irrelevantes pero que esta viajera encontró digno de contárselo al mundo.

Herrera compiló sus anotaciones y memorias desde 2010 cuando comenzó la aventura más grande de su vida una vez que decidió abandonar su trabajo de oficina para lanzarse al mundo y hacer de sus dos pasiones su oficio: viajar y escribir. Su blog viajaelmundo.com fue la ventana desde la cual mostró su potencial, sus ganas y lo que la diferencia del resto en su gremio.

Ahora, siete años después de aquella arrebatada decisión (los detalles los cuenta en las páginas 47 y 48), esta joven dio un paso más allá de publicar en suplementos dominicales y revistas especializadas en turismo, como National Geographic Traveler Latinoamerica. Mapa reverso (retazos del viaje) son 117 páginas de relatos, unos más cortos que otros, divididos por viajes, en los que el lector se encontrará también con ilustraciones hechas a lápiz por la autora durante sus estancias con anotaciones de su puño y letra.

@viajaelmundo, así la conocen muchos tanto que ha pasado a ser prácticamente un apodo, nos da un paseo por bares –famosos y otros al paso–, por calles pequeñitas no aparecen en los mapas de turistas, por estaciones de tren abandonadas, nos admite que en ocasiones no entendió el mapa y se perdió en calles desoladas, nos cuenta cómo son los habitantes de grandes ciudades y pequeños pueblos; desde cafés u hostales escribe de la idiosincrasia, la cultura, el carácter de los lugareños, de la huella que el destino va dejando en ella… Y de cómo una caraqueña percibe todo esto y define, de cierta manera, su periplo. Es, como completa su autora, “un viaje en sí”.

En estos retazos de viaje nos encontraremos relatos como estos:

Vuelo a Malta-Madrid

05 de abril, 2014 / Ryanair 5383

El truco está en no mirar por la ventanilla mientras el avión despega. Lo he comprobado en este vuelo y lo haré en todos los demás. No mirar como quien ignora que está dejando un país. Hacerse el loco y dormir. Así finalmente podremos sentir que no nos hemos ido, que nos quedamos en esta ciudad y que otra parte de nosotros sigue viajando. Por eso extrañamos y nos gana la melancolía, porque en realidad estamos en muchos lugares al mismo tiempo. Un pedacito de nosotros se va quedando en cada lugar que conocemos. Los viajeros somos rompecabezas incompletos.

 

 Nueva Orleáns, Estados Unidos

Un día de mayo de 2015

Supe que me había perdido cuando no subía ni bajaba nadie por ninguna de las aceras. Eran las diez de la mañana, quizá un poco más, y estaba a punto de comenzar a llover de nuevo. Caminaba por la calle Dauphine, derecho, como decía en el mapa y después de dos cruces indebidos, estaba allí al borde de unos rieles en desuso arropados por graffitis y una lluvia tempranera. Una melodía de carrusel sonaba a lo lejos y parecía venir de todas las esquinas. No lograba precisar de dónde salía el sonido, pero a los días supe –y lo supe porque estaba al frente del barco– que era del compás que salía por los tubos del Natchez, un barco de vapor al que los viajeros se suben para recorrer parte del Mississippi, con alguna cena y música a punto… Pero yo estaba en esos rieles y en esas casas vacías y nubladas vi muchas de las fachadas más hermosas que tiene Nueva Orleáns…

Canaima, Venezuela

11 de julio, 2011 (aunque el viaje ocurrió en octubre de 2010)

… Un mes antes había decidido viajar hasta Canaima, ese parque nacional tan alejado del apuro de Caracas, la ciudad donde vivo. Tenía la idea clara de llegar hasta el Salto Ángel, la cascada más alta del mundo. Allí en medio de la selva venezolana, entre ese descaro de tepuyes y sabana, el Kerepakupai permanece impasible para todo aquel que quiera verlo y entenderlo.

No quería viajar sola. Cuando sabes que te vas a enfrentar a algo tan grande, que pareciera que no va a caber por completo en el asombro de la mirada, tratas de buscar una certeza en la que apoyar el entusiasmo. Pero a todo intento de compañía conseguí un no como respuesta… Entendí que precisamente lo que haría distinto ese viaje era la garantía de que lo haría sola. En mi mochila había espacio suficiente para empacar mis emociones, mis dudas, mi aventura escondida…”

 

Pero Venezuela y la playa son esos lugares a los que Adriana Herrera siempre vuelve, van en su sangre, es el llamado de los afectos y la naturaleza: “He pasado casi dos meses sin moverme de casa… los viajeros estamos acostumbrados a la sensación de no saber cómo estar y cómo movernos en ese lugar al que pertenecemos. No sabemos estar en casa aunque siempre extrañemos y necesitemos volver a ella… Entonces volví al mar por un rato, como quien va a pedir permiso para salir de nuevo… [El encierro termina en el mar y a casi una hora y un poco más de la casa, en una playa escondida en el estado Vargas, que se llama así y parece una redundancia, sobre todo si vas a verla justo en su amanecer].

*Mapa reverso [retazos de viaje]es una publicación independiente que se consigue en librerías de Venezuela y de algunos países de América Latina. La autora recibe encargos por mensaje a sus redes sociales.

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