Venezuela: Los peligros del futuro

0

¿Quiénes contarían con la mayor capacidad para la reconstrucción de Venezuela? La pregunta surge a raíz de las actitudes de diversos grupos de venezolanos que creen tener las credenciales para hacerlo dejando por fuera al resto. Esto nos conduce al tema de la inclusión social, que no depende –solo– de un gobierno, sino de todos como ciudadanos

Por: Carlos David Carrasco Muro                                                                                                      @CarlosDMuro Representante de Venezuela para la Red Latinoamericana de Gobernabilidad

Hoy quisiera hablar sobre el futuro. Pero no sobre los escenarios de prospectivas y la prosperidad económica que vendrá. Tampoco quiero hablar sobre las soluciones políticas más urgentes. Creo que nuestro sentido común nos dice qué cosas deberían pasar en el corto plazo para cambiar el rumbo del país.

La verdad quiero hablar sobre los problemas que se proyectan en las relaciones políticas y sociales a futuro. Eso parece un ejercicio inútil, especialmente cuando no salimos aún de la crisis liderada por Nicolás Maduro y el chavismo-madurismo. Sin embargo, el trabajo de los líderes, pequeños o grandes, se basa en la anticipación de los problemas. Por esa razón, como ciudadano siento la responsabilidad de hablar sobre estos temas.

El primer punto a tratar es sobre la modernidad. Nuestro proceso de modernización se paralizó de forma abrupta, esto rompió nuestro pacto social. La promesa de desarrollo y ascenso social se detuvo. El esfuerzo ya no se corresponde con los beneficios obtenidos. Esta abstracción expuesta es la razón principal de un proceso de migración que va en aumento. La diáspora venezolana ya ronda los 3 millones de ciudadanos esparcidos por los 5 continentes del planeta.

Ante este fenómeno existe un debate que no se debe dar por sentado e incluso puede ser incómodo. ¿Quiénes contarían con la mayor capacidad para la reconstrucción de Venezuela? Esta pregunta la formulo a partir de los comportamientos de diversos grupos de venezolanos.

En algunos ciudadanos que viven en el exterior actualmente se aprecia una postura en la que ese grupo piensa que al ellos continuar con su proceso de modernización individual tendrán las herramientas necesarias para materializar los cambios necesarios en el país. Sin embargo, también se observa una actitud de menosprecio ante el capital humano que permanece en Venezuela. Opiniones como “En el país se están quedando los ignorantes” o “En Venezuela se quedaron los conformistas” se difunden frecuentemente por las redes sociales.

El grupo de venezolanos que también aspira a dirigir los cambios en el país, pero que aún permanece en él también posee una actitud de retaliación ante la diáspora con calificaciones perniciosas como “traidores”, “cómodos” u “oportunistas”. En algunos casos no faltan las declaraciones de voceros y ciudadanos en las que exigen a los venezolanos en el exterior que no vuelvan, que “si se marcharon, que no regresen”.

Ambas actitudes son muy perjudiciales para el país. Especialmente, porque puede ser el caldo de cultivo para un discurso populista y con tendencia a polarizar.

Se imaginan dentro de 10 años que el debate sea entre los que se abroguen el sacrificio de haber soportado el régimen chavista hasta el final y una diáspora que se siente con mayor preparación para asumir las riendas del país.

Si no se trabaja en una integración sana entre los venezolanos este será un problema muy a grave a futuro. Sobre todo pensando en la construcción de una visión compartida de país que incluya un nuevo pacto social y generacional.

La inclusión desde la propia sociedad

El segundo punto a tratar es sobre la inclusión. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela el discurso oficial se apropió de ese concepto como una forma de conectar con los sectores más vulnerables de la población. El gobierno quiso ser el único y legitimo representante de estos sectores. Aunque en la realidad esto no ocurrió así, gracias a un buen manejo comunicacional en el imaginario del venezolano el chavismo y los sectores populares quedaron enlazados.

Ante esa realidad existen sectores adversos al gobierno de Maduro que atribuyen toda la responsabilidad de la crisis que atraviesa Venezuela a los grupos con condiciones más vulnerables, pues argumentan que son los que sostienen al régimen, gracias al sistema clientelar de las misiones sociales. Si bien sabemos que eso tampoco es así, que existen otros factores que mantienen al régimen de Maduro como el narcotráfico y el poder de las Fuerzas Armadas sobre la economía.

La visión simplicista de ver la realidad política puede posicionar una actitud de exclusión y recriminación hacia los sectores, que menos capacidad de incidencia real poseen hacia las esferas de poder. La administración de la economía y las estructuras del Estado mantienen a los sectores vulnerables en una parálisis que impide su autonomía.

Otros grupos opuestos al régimen Maduro también tratan el tema de los sectores populares y la inclusión bajo la misma visión clientelar y populista que se maneja actualmente desde las esferas del poder. No existe una intención de cambiar el statu quo, sino de quienes lo administran.

Estas dos visiones resultan altamente dañinas para la construcción de un proyecto compartido de país. La inclusión de los sectores vulnerables no se debe tomar bajo una visión clientelar ni encarnizada. La realidad es mucho más compleja y requiere de un debate profundo, sincero, y especialmente sin prejuicios.

Si esto no se trabaja de forma adecuada los sistemas populistas o excluyentes, incluso más allá de la ideología, se seguirán posicionando en Venezuela, impidiendo el desarrollo adecuado de los ciudadanos. Quizás ya no bajo el ropaje del socialismo, pero en el fondo la falta de institucionalidad y poca autonomía ciudadana permanecerá.

Se necesita pensar más allá de la caja si se quiere recuperar una ruta hacia la modernización y el progreso individual y colectivo a través del trabajo. No podemos dejar para mañana los problemas del futuro. Si realmente queremos ser ciudadanos estos temas debemos tratarlos sin caer en el dilema del prisionero que tanto daño nos hace como sociedad.

Seguiremos resistiendo en la calle y en el pensamiento con las palabras.

 

Vistas: 211
Share.

Comentarios

Comments are closed.