Los frenos del desarrollo de una generación

0

El Seminario Nacional Políticas Públicas de Juventud fue el escenario en el que expertos y representantes del Estado venezolano presentaron las fortalezas de la población venezolana que se convierten en problemas por la carencia de políticas públicas certeras

María Victoria Fermín                                                                                                                      @vickyfermin

Hoy, Venezuela es como un estudiante al que le dan la opción de tener el libro abierto para presentar un examen. El país experimenta desde hace 10 años un fenómeno que si aprovecha impulsará el desarrollo de la nación, pero que si se desperdicia le generará múltiples cargas al Estado: el bono demográfico.

Esto significa que la mayoría de la población está en edad productiva: 60% de los habitantes tiene entre 15 y 60 años de edad. Además, más de la mitad de este universo económicamente activo es joven (tiene entre 15 y 34 años de edad).

Estas condiciones llevan a organizaciones como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) a insistir en la urgencia de que el gobierno invierta en juventud, que capacite a este sector para la generación de riqueza, pues cuando el fenómeno culmine –en 2050, según cálculos del Instituto Nacional de Estadística– gran parte de la población será de la tercera edad y, en consecuencia, dependiente de los sistemas de salud y seguridad social.

Los desafíos para aprovechar mejor la transición demográfica fueron debatidos en el Seminario Nacional Políticas Públicas de Juventud, organizado por el Ministerio de la Juventud, la asociación civil EFIP (Equipo de Formación, Información y Publicaciones) y el FPNU, que se realizó en Caracas.

Pedro Infante, ministro de la Juventud, reconoció como los principales enemigos del bono en Venezuela el embarazo adolescente, las infecciones de transmisión sexual, la deserción escolar, el desempleo y las dificultades para acceder a una vivienda. Aseguró que las políticas públicas para los jóvenes deben estar orientadas a resolver estos problemas y puso como ejemplo el Plan Chamba Juvenil, creado este año por el presidente Nicolás Maduro como una iniciativa para promover el estudio y el trabajo de acuerdo con los diferentes rangos de edad de los jóvenes.

“El aprovechamiento del bono demográfico solo va a ser posible si esta es una generación sana y una generación capaz en términos de formación y capacitación para el trabajo, para la producción”, dijo.

Respecto a los jóvenes como sujetos activos en el proceso de desarrollo, precepto que incluye la Constitución en su artículo 79, señaló: “No es solo la consigna de la generación de oro, sino que la juventud pueda comprender que hay que atreverse a irse al campo, que hay que pensar en el repoblamiento el territorio, que si seguimos todos para el lado de la costa, donde hay menos tierra fértil, no vamos a poder producir…”

En su intervención, estuvo ausente el tema de la migración y la violencia. Sí mencionó que de acuerdo con encuestas que manejan entre las aspiraciones principales del sector está que se resuelva la situación económica para acceder a créditos que lleven adelante sus emprendimientos.

También habló de planes de crear un Banco de la Juventud, así como una fábrica de condones cuando insistió en la necesidad de preservar la salud: “La lógica de la renta petrolera es tal que importamos los condones y si no hay dólares para importarlos se compromete a la generación”.

Educación y violencia

 Julio Fermín, coordinador general del EFIP, expuso la necesidad de mejorar la calidad de la educación: “Lo que se aprende en la escuela está divorciado de la realidad inmediata de la comunidad, de la ciudad y del país”, señaló.

Consideró que es importante alinear la educación con la economía, ya que paradójicamente mientras más alto es el nivel educativo, mayor es la tasa de desempleo. La desocupación juvenil normalmente duplica la tasa de desempleo general de la población, según refiere el Observatorio Social de la Juventud Venezolana-EFIP.

Fermín indicó que la mejor estrategia para reducir el embarazo adolescente es enfocarse en desarrollar el proyecto de vida de los jóvenes de ambos géneros para generar oportunidades laborales ellos.

Alertó sobre el aumento de la mortalidad y morbilidad de los hombres entre 20 y 30 años de edad, recordando que el fenómeno de la violencia es la principal causa de discapacidad en la población masculina, afectando su inserción laboral. También precisó que la edad promedio de muerte violenta en instituciones penitenciarias es 28 años, reflexionando que los jóvenes también son el grueso de la población carcelaria.

El representante del EFIP, organización que cumplió 45 años desarrollando proyectos para la inclusión social juvenil, añadió que figuras como el Servicio Comunitario de las Universidades y la labor social en los liceos son acciones de inmenso valor para promover la participación en los jóvenes de manera que se involucren en la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad.

Ranking latinoamericano

Eduardo Rodríguez, miembro del Centro Latinoamericano sobre la Juventud e invitado internacional al seminario, expuso que Venezuela ocupa el puesto Nº 10 entre 18 países de la región en materia de avance de políticas públicas sobre esta materia.

Concluyeron, según los datos aportados por el Estado, que el país tiene “buenos niveles de desarrollo en educación, inserción laboral y salud, y con niveles intermedios de desarrollo en relación a violencia y participación juvenil”. Pero la realidad choca contra estas afirmaciones, y aún queda pendiente atender los “enemigos de la juventud”, que mencionó el ministro Pedro Infante: el embarazo adolescente, las infecciones de transmisión sexual, la deserción escolar, el desempleo juvenil y el acceso a la vivienda.

Vistas: 156
Share.

Comentarios

Comments are closed.