El verdadero cambio en Venezuela depende de la presión social

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El sociólogo Luis Pedro España y el politólogo John Magdaleno dieron luces de la crisis social, económica y política en Venezuela a representantes de organizaciones la sociedad civil como parte de las “conversaciones que transforman”, promovidas por Ashoka Venezuela

Ingrid Orjuela                                                                                                                                             @ingridpilar

“Estamos en la crisis más aguda de toda la era petrolera del país. Venezuela nunca había vivido una situación similar”, así de lapidario es Luis Pedro España, reconocido sociólogo e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello. Su afirmación no está hecha al vuelo, se basa en los estudios que ha realizado de manera consecutiva en los años recientes sobre la situación socioeconómica en el país.

“Pasamos del boom petrolero al boom de endeudamiento. El deslave social comenzó en 2013, ya vamos para 5 años de crisis sostenida. Más de un tercio de las cosas que se hacían en el país ya no se hacen. Esas son cifras son solo comparables con situaciones bélicas, ni siquiera en la guerra civil de Centroamérica tuvieron estas caídas de la economía, tampoco los países el Cono Sur en sus tiempos e hiperinflación. Y eso tiene su efecto inmediato en la caída del consumo, que repercute en problemas de nutrición y salud de la población, y de allí continúa a una crisis patrimonial en las familias cuando se afectan otras variables estructurales, como los activos del hogar que por la situación económica la población no pueden resolver; eso empieza a ocurrir cuando la recesión pasa de los tres años consecutivos, como el caso venezolano”.

Sus apreciaciones y resultados de algunos de sus estudios los compartió en una actividad organizada por Ashoka Venezuela, una institución dedicada a organizar “conversaciones que transforman” entre los actores de la sociedad para buscar soluciones a problemas urgentes que generen cambios positivos.

España (@luispespana) recordó al nobel de Economía Amartya Sen (1998), quien afirma que hay una correlación muy estrecha entre hambre y sistemas políticos autoritarios: “Eso ya está ocurriendo en Venezuela y tiende a empeorar”.

Pero no todo es crítica. Ante el panorama desolador una labor de quienes llevan a cabo estos estudios es evaluar y plantear posibles soluciones, tanto de parte del Estado como de la sociedad civil: “La crisis social venezolana no se va a resolver si primero no se resuelve la crisis económica, no existe política social que logre compensar, paliar ni resolver las consecuencias sociales de la crisis económica. Necesariamente debe haber crecimiento económico”.

Entonces, ¿qué hacer? El sociólogo plantea abordar la crisis para superarla en tres momentos: el primero, atender la emergencia social, lo cual a su juicio podría tomar un año y tres meses aproximadamente; el segundo, comenzar a cimentar la estabilización del país, y el tercero reformar las políticas actuales.

España propone acciones muy concretas para cada aspecto social que abarca la crisis:

  • Consumo: “En la situación que estamos la única manera de atender eso rápidamente es dándole plata a la gente para que tengan qué comprar. Más o menos para que un hogar tenga acceso a los 12 productos que cubren los requerimientos calórico-proteicos necesitaría (a precios de mercado) 4 dólares al día. Pero para que el Estado pueda ofrecer esos productos requiere de aproximadamente $4.000 millones anuales en importaciones”.
  • Desnutrición y malnutrición: “Para atender la recuperación nutricional de ese 21% de niños venezolanos en situación crónica de malnutrición no basta con que se les dé comida, sino que necesitan suplementos nutricionales.
  • Empleo: “Hay que atender de inmediato el tema de precariedad laboral, porque no se hace nada si no se logra que la gente se inserte en el mercado de trabajo y obtenga seguridad social”.
  • Educación: “Hay que aplicar un plan nacional de inserción escolar que obligatoriamente pasa por un programa de alimentación escolar sobre todo en las de las poblaciones o zonas más pobres”.
  • Salud: “Urge el abastecimiento de medicinas y la dotación médico-quirúrgico para reducir las colas de espera de operaciones programadas de 1 año y medio a 15 días”.
  • Seguridad pública: “Por supuesto, es muy necesario atender el problema de la inseguridad”.

“En conclusión, esta tragedia se puede solucionar con una relativa rapidez. Primero atender las emergencias para luego entrar en la etapa de estabilización del país. En esto entra la participación de todos”.

Entre los aspectos que confirman la existencia de la crisis, España explicó que desde que se realiza la encuesta Encovi en 2014 (en la cual participa la UCAB junto con otras instituciones) se ha visto un incremento de la pobreza en los hogares a partir de la caída del consumo. “Hemos visto un salto de 30% de la población en pobreza que no tenía los ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas en 2014 a más de 50% en 2015; luego en 2016 a casi 70%, ahora este año lo estamos evidenciando en cerca de 80%, y podríamos prever que para fin de año sería de 85%. Solo más o menos 5 millones de personas en Venezuela tienen la posibilidad de protegerse de la inflación”.

Inmersos en estas estadísticas, los hogares reducen tanto su consumo que empiezan a comprometer a los sectores más vulnerables del hogar: los jóvenes en edad escolar y los adultos mayores; después comienzan a tomar decisiones que no son adecuadas, pero que son medidas defensivas: trabajan más o hacen que trabajen los que no deberían hacerlo por diversas circunstancias. “Así comienzan los problemas estructurales en los hogares. La crisis empieza a causar repercusiones en la salud de las personas que los van a marcar para toda la vida”.

En su exposición refirió que en 2012, último año en el que hubo cifras oficiales, Venezuela estaba ubicada en el tercio de países de América Latina con menos pobreza, según 13 indicadores que se toman en cuenta para ese ranking. Ahora, ocupa el tercio de países con más pobreza de la región. “En estos últimos años además se ha agudizado la desigualdad social, pues entre más alejada esté del centro del país la población es más pobre y también en la medida en que sean comunidades más pequeñas. Si hacemos la comparación global estamos en una situación cercana a Asia y si no atendemos esto con urgencia podríamos llegar a algo similar a lo que ocurre en África”.

 

Mantenerse en el tablero electoral

El aspecto netamente político, que ha sido motor de la crisis estructural en Venezuela explicada por Luis Pedro España, le correspondió presentarlo a la audiencia a John Magdaleno, politólogo y director de la consultora Polity. A su juicio, “la meta y obsesión” de quienes anhelan una transición en el país –partidos y sociedad civil– debe ser la fractura de la coalición dominante.

Para consolidar ese proceso de transición, Magdaleno (@johnmagdaleno) considera primordial:

  • Aumentar los socios insatisfechos en la coalición dominante
  • Erosionar la capacidad del régimen para limitar la expansión del pluralismo
  • Incentivar los umbrales de movilización política, acompañada de una disminución de posibilidades de represión
  • Y que los costos de la represión sean enormes para la coalición dominante

De allí que aconseja a los actores políticos que adversan el poder moverse en varios “tableros” simultáneamente (haciendo un paralelismo con el ajedrez) para la demanda de los cambios políticos:

  • Movilización social y la protesta no violenta –pues afirma que es más eficaz que la violenta– a través de la activación de sectores sociales, la articulación de las redes ya existentes y entablando lazos entre diferentes sectores de la sociedad. “Es el momento para ejercer mayor influencia de la sociedad civil”
  • La opinión pública internacional
  • Los organismos multilaterales, donde aún hay tareas pendientes
  • Conversar con quienes dentro de la coalición dominante desean cambios
  • Acercamientos a los desertores de la coalición dominante para buscar consenso
  • No abandonar el plano electoral: “Pero hay que prepararse muy bien ante todos los escenarios que puedan ocurrir y articular la presión con la sociedad civil para que sea un proceso justo, libre e imparcial”

Sobre ese último elemento, teniendo en cuenta la experiencia opositora del 15 de octubre con las elecciones regionales, Magdaleno afirma: “Hay que insistir, pues aunque las elecciones no bastan por sí solas para hacer frente a un régimen autoritario sí son una parte esencial y tienen mucho sentido si sirven para socavar sus bases. Decir que una dictadura no sale con votos es subestimar el poder del sufragio y la lucha que se libra desde la sociedad para afrontar los sistemas autoritarios, la experiencia mundial en estos casos lo ha demostrado, incluso con peores fraudes de los que ha habido en Venezuela. Así que las elecciones democráticas, bien sea al principio, en el medio o al final, son el instrumento central por el que se libran las luchas, así que hay que dar la batalla en ese terreno, aun cuando haya situaciones adversas y desventajosas, porque eso es precisamente lo que quiere el poder: desmotivar a sus oponentes. Pero hay que prepararse para participar, pues ceder esos espacios no solo se trata de cargos públicos, esa no es la importancia estratégica, sino que las elecciones son el pilar alrededor del cual giran todas las luchas sociales y políticas, incluso en casos de fraude generan una crisis mayor que puede conllevar a la fractura de la coalición dominante y así se puede facilitar el cambio”.

El experto lanza una advertencia sobre cómo, en su criterio, no se va a iniciar la transición: “Exigiéndole al régimen autoritario, y a viva voz, la restitución simultánea de todas las garantías que él mismo violó. Hay que formular esas demandas sociales, pero en otros términos y no ser vistas como el disparador del inicio de la transición, precisamente porque estamos frente a un gobierno autoritario”.

Recomienda jerarquizar la que es más imprescindible, aunque todas sean importantes. “A mi juicio, la vital es la celebración de elecciones justas, libres e imparciales. Precisamente porque en este caso esas garantías no están dadas hay que pelearlas una y otra vez; incluso ante la posibilidad de que se den las elecciones municipales cuyo resultado podría ser muy negativo si se repite lo ocurrido en las regionales, hay que mantener la presión dentro y fuera del país para aproximar ese proceso con garantías, pues hay varias experiencias tanto en América Latina como en el resto del mundo donde se ha logrado después de tanto insistir teniendo regímenes autoritarios”.

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