Dinero del futuro en el presente

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Los pagos digitales desplazarán al dinero en efectivo. Pero, las criptomonedas digitales no tienen bancos centrales que ayuden en caso de problemas. El bitcoin encierra riesgos, pero abre la puerta a oportunidades de emprendimiento

Conapri / Daniel Acosta Montes @acosta_montes

Cultura Jurídica @cipculturaiuris 

No cabe duda de que el dinero en efectivo como le conocemos en vuelta de pocos años serán solo piezas de museo que se podrán ver a través de un cristal luego de pagar una entrada (con una tarjeta electrónica, claro está). Cada vez son más los países que apuestan al manejo del dinero electrónico, también conocido como e-money, efectivo electrónico, moneda electrónica, dinero digital, efectivo digital o moneda digital.

Pero ¿qué es el dinero electrónico? No es otra cosa que el efectivo que, o bien se emite a través de una red de ordenadores, Internet y sistemas de valores digitalmente almacenados como el caso del bitcoin, o es un medio de pago digital equivalente de una determinada moneda.

Hasta la invención de bitcoin era obligatorio que todos los pagos en el comercio electrónico se canalizaran a través de entidades centralizadas de confianza,​ generalmente bancos y otras empresas financieras, que gestionaban el seguimiento de todas las transacciones. Aunque existen monedas​ y billetes fabricados por particulares y empresas, normalmente para comerciar con bitcoin se utilizan programas cliente, que pueden ser aplicaciones nativas o aplicaciones web.

Bitcoin Core es el único programa que implementa el protocolo, protegiendo la red, y se considera la referencia en la que se apoya el resto de clientes. Bitcoin Core necesita descargar por completo la cadena de bloques y almacenarla localmente, y hasta marzo de 2017 ocupaba aproximadamente 110 GB,​ con lo que se recomienda tener paciencia pues puede tardar varios días, y su uso solo es recomendado para usuarios avanzados que deseen aportar a la estabilidad de la red.

La moneda artificial bitcoin, o criptomoneda, tiene programado un volumen máximo; es decir, no puede ser multiplicada a discreción. No obstante, las monedas digitales surgen como hongos después de la lluvia. A mediados de abril 2017 había solo 782 de esas monedas. A comienzos de mayo eran 830 y a comienzos de julio 871. Su valor total sumado pasó de 27.000 a 112.000 millones de dólares.

“Las criptomonedas no tienen la capacidad funcional de regular y garantizar una circulación monetaria ordenada”, dice Henning Vöpel creador del estudio “El futuro del dinero”. “Pero donde no existen ni sistemas bancarios operativos ni la correspondiente infraestructura, las criptomonedas podrían adquirir cierta importancia”, explica Jörg Quitzau, economista del Banco Berenberg.

Venezuela en moneda virtual

En nuestro país, el bitcoin cada vez es más popular. El valor de la moneda digital  crece y crece. Y una de las causas es la crisis que atraviesa Venezuela. El aumento de la demanda en China y la depreciación del yuan es el principal motivo de que la moneda virtual haya superado los $1.000 por primera vez en tres años.

Pero, según analistas, la inflación venezolana, la devaluación del bolívar y el mercado de cambio paralelo también han hecho su parte. El bitcoin es fruto de transacciones en internet realizadas a través de miles de computadoras y es usado como refugio monetario y como forma anónima de mover dinero en todo el mundo.

Ya para 2016 fue la moneda de mejor rendimiento en todo el mundo, con un crecimiento del 125%. 6 cifras curiosas que muestran el escaso valor de los billetes en Venezuela. Con el control cambiario venezolano, cada vez más personas buscan acceder a la criptomoneda para transacciones por bienes y servicios en el exterior.

“En Venezuela existe una comunidad muy grande y madura en el área de las criptomonedas, lo cual ha permitido que venezolanos con capitales se aventuren a invertir en equipos de minería”, explica Kevin Charles, gerente de Surbitcoin, web que ejerce de intermediario. “Venezuela, a diferencia de otros países, presenta grandes ventajas competitivas para los mineros, en especial “lo barato de la energía”, explica Charles. Y es que para lograr esta moneda se requiere una potente computadora que consume en sus operaciones una gran cantidad de energía.

Una oportunidad de emprendimiento
Roberto Hung Cavalieri, abogado especialista en Derecho Procesal Constitucional y director del Centro de Investigación y Promoción de Cultura Jurídica, definió el bitcoin como una “metamoneda” o “hipermoneda”, durante su participación en el  foro “Emprender con bitcoin. Luces y sombras”, organizado por Cedice, el Centro de Investigación y Promoción de Cultura Jurídica y la librería Lugar Común. Allí explicó que es un modo de transferencia entre particulares, lo más libre, directo, transparente posible, de bienes o data digital. Es un instrumento de intercambio por bienes y servicios, un medio de ahorro y/o una inversión o emprendimiento.
“Si bien el ahorro es un poco más pasivo, el emprendimiento busca la obtención de ganancias, innovar para sacar provecho. El bitcoin es una posibilidad de inversión ante la inquietud de los ciudadanos sobre  dónde colocar los bolívares para que no se devalúen, es invertir para mantener el valor del esfuerzo, de trabajo, lo cual es un derecho de la sociedad civil”.

Por su parte, Rubén Guía Chirino, especialista en Derecho Procesal Constitucional, también miembro del Centro de Investigación y Promoción de Cultura Jurídica, en su ponencia “Bitcoin, ¿la nueva burbuja económica?” señaló que, a su juicio, el precio al cual puede comprarse una criptomoneda como el bitcoin es subjetivo, por cuanto está basado en la confianza de la gente. “Es un libre mercado, una transacción entre dos personas. El bitcoin es la democratización del dinero,  una oportunidad de reafirmar nuestra soberanía individual, una revolución libertaria, una oportunidad para emprender”.

 

Guía Chirino se refirió a la reciente pérdida de valor del bitcoin frente al dólar a consecuencia de las declaraciones del consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, quien calificó el bitcoin como “un fraude”. Eso, aunado a la posición de la República China de anunciar el cese de actividades con bitcoin a partir del 30 de septiembre debilitó la confianza de los inversionistas que vendieron su posición, impulsando a la baja los precios, los cuales, no obstante, han comenzado a recuperar.

 

Las reales posibilidades en Venezuela

 

El economista Asdrúbal Oliveros, miembro de Ecoanalítica, explica su visión del bitcoin en el mercado local:

—¿Cuál es el futuro del bitcoin en los mercados nacionales y personas sumadas en su red? 

—Las criptomonedas constituyen un refugio ante la inflación desbordada de los últimos meses. Son activos líquidos, fácilmente transables en bolívares y en divisas, basados en el anonimato de las transacciones garantizado por encriptación y una red contable de bloques descentralizados. Si la economía venezolana se aproxima a un escenario de hiperinflación su demanda podría crecer considerablemente en el futuro cercano. No se puede conocer cuántos venezolanos están sumados a su red, precisamente por su naturaleza anónima y descentralizada, pero podemos conocer aproximadamente cuantos bitcoins se compran y venden en bolívares. Este número fluctúa en torno a un valor de 1 MM de dólares a la semana. En términos relativos, podría considerarse del tamaño de una mesa de dinero grande. En cuanto a su volatilidad en bolívares, parece reflejar enteramente el efecto de depreciación del tipo de cambio paralelo y la fluctuación del tipo de cambio bitcoin-dólar.

—¿Venezuela está preparada para trabajar con esta nueva modalidad de dinero electrónico?

—Sí. El sector privado solo tendría que informarse sobre cómo adquirir y transar bitcoin. En cuanto a marco regulatorio no existe mención a las criptomonedas como activos en la legislación venezolana. Entonces no es ilegal transarla en bolívares. Sin embargo, el minado de bitcoin se encuentra en un plano regulatorio diferente. Ha habido casos de personas detenidas y procesadas por robo de energía eléctrica al utilizar tarifas subsidiadas para alimentar minadoras, especialmente en el estado Carabobo. En este sentido, el trading de bitcoin es legal (se encuentra en un vacío regulatorio) pero su minería es terreno más turbio.

¿Algunos organismos se están organizando para utilizarla? ¿Venezuela está tomando previsiones para ser abanderado en esta nueva modalidad?

—Venezuela transa más bitcoin en moneda nacional que Argentina, México o Colombia. No parecen haber iniciativas regulatorias enfocadas en las criptomonedas. Ni proyectos de ley o discusión de los mismos en la Asamblea Nacional. Como mencionaba anteriormente, existen elevados incentivos para utilizar a las criptomonedas como instrumentos de cobertura inflacionaria. Por ello, podemos esperar que las criptomonedas se conviertan en un activo cada vez más popular en el país.

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