Oscar Patiño de Sin Mordaza: Por la calle del medio de los DDHH

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Desde el bachillerato Oscar Patiño tuvo inquietudes por el activismo y la política; tanto que fue coordinador nacional de la Federación Nacional de Estudiantes Educación Media, y en esas lides conoció el movimiento Un Mundo Sin Mordaza en 2012, cuando Rodrigo Diamanti daba sus giras por los colegios para educar en activismo y derechos humanos a los estudiantes. La iniciativa lo cautivó, y de alguna manera en esa misma época comenzó su vinculación con el movimiento del cual hoy día es su coordinador general. En esta reciente entrega a su serie de entrevistas a líderes de la sociedad civil, el portal Crisis en Venezuela habló con Oscar Patiño sobre Sin Mordaza y el movimiento artístico en las protestas

Por Ingrid Orjuela                                                                                                                                           @ingridpilar

 

“A los jóvenes hay que llegarles por la calle del medio de los derechos humanos”

A sus 23 años de edad, Patiño está recién graduado de abogado en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), donde inició su carrera político-universitaria, fue presidente del Centro de Estudiantes y consejero de facultad. Además, fue jefe de la delegación del Modelo de las Naciones Unidas reconocida como Mejor Delegación Latinoamericana en 2016. Una vez graduado, asumió la batuta interna de la organización, liderando un equipo cada vez más cohesionado que ofrece un espacio a la protesta creativa, que lleva sus proyectos innovadores por la defensa de los derechos humanos desde las principales ciudades hasta los pueblos más recónditos del país y que ha logrado internacionalizarse.

—¿En qué está enfocado actualmente el trabajo de Un Mundo Sin Mordaza?

—Tenemos dos áreas de trabajo: el activismo nacional y el internacional. Somos una ONG cuyo pilar principal es la promoción de los derechos humanos a través de métodos alternativos, pues el activismo es muy importante para nosotros. En el plano internacional nuestro trabajo bandera es “Venezuela Global”, que va de la mano de la diáspora venezolana, con ese programa se busca promover y hacer ver fuera lo que está pasando en Venezuela. Contamos con una gran cantidad de voluntarios que los mueve el solo deseo de ayudar y con ellos hemos logrado articular el trabajo en 156 ciudades del mundo; la idea es ir buscando más apoyo y no solo organizar actividades de protesta, sino ir a organismos públicos en las ciudades donde estemos, entregar cartas en alcaldías, congresos, en parlamentos; entre otros. En el ámbito nacional hace más de un mes comenzamos giras con el movimiento estudiantil y hemos ido a varias ciudades con la campaña “Sembrando propuestas”, dibujamos araguaneyes con la idea de sembrar esperanza de manera creativa dando la oportunidad a la comunidad a que se exprese. Esta actividad también nos permite identificar líderes para fomentar la protesta creativa. A finales de septiembre iniciaremos una gira por los colegios promoviendo los derechos humanos a través de la campaña #EstoEsTuyo, adaptada a educación media, con la cual buscamos educar e informar sobre derechos humanos a través del humor y la comedia, realzando el sentimiento, la frescura e ímpetu que caracteriza a la juventud.

—¿Y los proyectos “bandera” de la organización?

—Sí, el concurso nacional de canción protesta “Tu Voz es Tu Poder”, que incluso estamos planteando la posibilidad de que sea internacional aprovechando la fuerza de la organización en otros países, y luego ofrecer el concierto con los ganadores. Y todo esto manteniendo la “campaña paraguas” de la organización, por decirlo de alguna manera, que es “Arte de Protesta”, con la que promocionamos obras de arte en todas sus expresiones en favor de la libertad, mostrando el descontento que nos aqueja como venezolanos ante la crisis que atraviesa Venezuela. En otro plano, en materia legal estamos trabajando en investigaciones de la OEA.

—¿Qué caracteriza a la nueva generación de defensores de derechos humanos?

—Para ser defensor hay que entender cuál es la causa por la cual se hará la labor, básicamente, por supuesto que es loable los que tienen estudios especializados, pero creo que todos quienes veamos una causa la podemos defender a nuestra manera. Siento que el tema de los derechos humanos no es algo que se digiere fácilmente y el reto que ha asumido Sin Mordaza desde hace más de 10 años es procesar esa lucha desde el lado creativo, desde el arte y la cultura. Y ahora también es un tema que les interesa mucho a los jóvenes, hay una enorme la participación juvenil en lo público y en los derechos humanos, por lo que creo que pertenecemos a una generación que está abocada a este tema. En la organización el promedio de edad es de 23 años, buscamos ese espíritu, el ímpetu de colaboración, de aportar al país; y puede que en algunos aspectos tengamos más acceso que otras organizaciones precisamente por el hecho de ser distintos, de trabajar con el público juvenil, de hacer el trabajo de manera creativa, además algo que nos ha ayudado mucho y caracterizado son las vías que utilizamos para divulgar el trabajo que hacemos, fuimos de los primeros de recurrir a las redes, ese manejo del mensaje comunicacional y de la marca fue un trabajo muy importante.

—¿Cómo ha sido el engranaje con el resto del movimiento de derechos humanos en el país?

—En mi caso particular cuando asumí la batuta del equipo en marzo 2016 conté con mucho apoyo de gente que no conocía y que tiene gran experiencia con el trabajo de derechos humanos, pues yo apenas estoy recién graduado. Creo que tanto en la sociedad civil como en el mundo de las ONG nuestra organización ha logrado una gran credibilidad y cariño por el trabajo que hizo Rodrigo Diamanti con alianzas que han perdurado. Estoy muy contento de la solidaridad de las ONG.

—¿Cómo se motiva a los jóvenes a unirse en la lucha por los derechos humanos en Venezuela en la situación actual del país y sobre todo después del resultado de las protestas?

—El primer reto que tenemos para motivar jóvenes surge dentro del equipo, porque obviamente la desesperanza que pueda haber por la situación país y por las decisiones que se tomen a nivel político-partidista puede afectar, entonces el primer trabajo es que desde dentro estemos con las ideas claras y firmes, con el espíritu en alto para enfocarnos en los objetivos y luego llevamos a los jóvenes propuestas a las que no estaban acostumbrados por la manera innovadora. Hemos emprendido campañas en momentos de gran desesperanza o apatía en la población y contra todo pronóstico la receptividad ha sido inmensa, y con eso se demuestra que hay maneras de calar y llevar el mensaje en momentos difíciles. La clave es llegar de manera amena, directa, honesta, ir por la calle del medio de los derechos humanos y hacer entender que los derechos humanos son la libre expresión de la dignidad humana y que por ellos debemos luchar independientemente de que seamos rojos, azules, verdes, amarillos, etcétera.

—¿Y cómo ha sido la receptividad a esas propuestas que Sin Mordaza lleva al público joven?

—Queda demostrada en la cantidad de voluntarios que se nos suman cada día, cada semana, ha sido increíble; de hecho, articulamos el activismo internacional por la cantidad de voluntarios que tenemos fuera del país y querían trabajar, de los cuales un gran porcentaje es de jóvenes. A nivel nacional es incluso mayor, en nuestras redes solemos anunciar el crecimiento de la comunidad Sin Mordaza que abarca varios ámbitos: fotografía, plástica, músicos, producción de eventos, etcétera. Tenemos una base sólida de aproximadamente 4.000 contactos y de esta gira nacional por los colegios que estamos emprendiendo posiblemente llegaremos a 5.000 miembros de la comunidad Sin Mordaza.

—¿En qué lapso se ha dado ese incremento del movimiento?

—En la época de las protestas logramos canalizar esfuerzos tanto dentro como fuera del país con nuestro proyecto “Arte en Protesta” con el que ganamos aliados activistas y aliados, pero el crecimiento más notable se ha dado en el último año con un grueso universitario y de voluntarios fuera del país.

 

—¿Cómo ha sido la evolución de Un Mundo Sin Mordaza?

—Hemos tenido un crecimiento orgánico, la organización ha pasado por muchas cosas, ha crecido y ganado reputación entre las ONG, ha logrado impacto mediático y comunicacional; ganó gran apoyo con la gira universitaria de 2014 que fue muy importante, ha pasado por la persecución al equipo y la detención de Rodrigo Diamanti, su fundador… Desde 2016 se ha consolidado mucho más el equipo, hay especialistas por cada área, se ha dado un crecimiento interesante, hemos pasado por distintas etapas y métodos de trabajo, hemos crecido pese a la persecución a los defensores en el país y ojalá sigamos creciendo porque existe un gran potencial y hemos visto un desarrollo bastante interesante. Estoy muy contento con el trabajo logrado.

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