Trata de mujeres trans o esclavitud moderna

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Parte del “negocio” de la trata de mujeres trans incluye llevarlas a otros países con la promesa de pagarles la operación de senos y conseguirles empleo como trabajadoras sexuales con excelentes ingresos. Una vez en el país de destino les quitan sus documentos y las someten a largas jornadas de trabajo y a vender drogas a sus clientes. Las circunstancias sociales que viven las mujeres trans en Venezuela las hacen vulnerables

Por: Quiteria Franco                                                                                                                                      @qfranco

 

La situación del país ha copado la atención de la población, muchos otros asuntos pasan inadvertidos entre los problemas políticos, económicos y sociales.

Varios portales de noticias internacionales publicaron hace unos días la captura de catorce personas por explotar personas trans llegadas de Venezuela. En el procedimiento se logró la liberación de 24 víctimas; la noticia fue reproducida inmediatamente.

No obstante, no es la primera noticia sobre este problema. En 2016 surgió una denuncia que mencionaba la existencia de una red dedicada al negocio de trata de mujeres trans procedentes de Venezuela. Parece que ni las autoridades en España ni en Venezuela se dedicaron a investigar el asunto ni a elaborar planes de seguimiento para evitar su avance y consolidación. Para ese entonces se mencionó la detención de tres personas y la liberación de tres víctimas. La diferencia entre la noticia de 2016 y la de 2017 es que tanto el número de víctimas como el de personas involucradas en el “negocio” se incrementó.

A pesar de contar con una legislación para la protección de las mujeres y otra para el control del crimen organizado no son debidamente implementadas. Por lo tanto, no se trata de falta de leyes o normas. En el año 2015, Venezuela fue incluida por segunda vez de manera consecutiva en una lista negra de países que no hacen lo suficiente para combatir el tráfico de personas, elaborada por Estados Unidos.

Según Naciones Unidas, “la trata de personas es el traslado de seres humanos de un lugar a otro dentro de las fronteras de un mismo país o hacia el exterior con fines de explotación en su mayoría explotación sexual, laboral o en la mendicidad”.

En información recopilada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en el Reporte Global 2009 se calculaba que las 2 terceras partes de las victimas detectadas por las autoridades son mujeres, 79% de ellas sometidas a explotación sexual seguido por 18% de casos con fines de explotación laboral, trabajos o servicios forzados.

Parte del “negocio” de la trata de mujeres trans incluye llevarlas a otros países con la promesa de pagarles la operación de senos y conseguirles empleo como trabajadoras sexuales con excelentes ingresos. Una vez en el país de destino les quitan sus documentos y las someten a largas jornadas de trabajo y a vender drogas a sus clientes. ¿Podemos hablar de trabajo forzado o de una especie de esclavitud moderna?

Mujeres trans, su vulnerabilidad las hace presa fácil del tratante

Tanto mujeres cisgénero como mujeres trans son susceptibles de ser víctimas de trata. Sin embargo, las características particulares de las mujeres trans las convierten en presa fácil del tratante.

Las circunstancias sociales que viven las mujeres trans las hacen vulnerables. Por ejemplo, ser rechazadas por sus familias, la imposibilidad de cumplir con su transición debido a los altos costos de los tratamientos en instituciones privadas y el escaso acceso a las hormonas. Usualmente, las mujeres trans son rechazadas en las escuelas y universidades. Posteriormente, al querer entrar al mercado laboral se les es negada la posibilidad de tener un empleo formal y, al final, la única opción es la peluquería y/o la prostitución. Esas condiciones son utilizadas por el tratante para conseguir el consentimiento inicial de la víctima, en caso de existirlo. No obstante, ese consentimiento inicial pierde todo su valor por la coacción, engaño o abuso de la persona tratante.

El no reconocimiento de los derechos a las personas trans se suma a esta cantidad de situaciones desfavorables. En Venezuela las mujeres trans no pueden cambiar de nombre ni de género a pesar de que la Ley de Registro Civil establece esa posibilidad en su artículo 146, según la modificación de 2010. La negación del derecho a la identidad a las personas trans indudablemente afecta otros derechos, tales como el derecho a la educación, al trabajo, a la salud y el derecho al libre desenvolvimiento de su personalidad.

Características y métodos del tratante o proxeneta

El proxeneta no es más que un sujeto sin escrúpulos que ve a las mujeres como una mercancía que le producirá altos ingresos económicos. Según el ex secretario de Estados Unidos John Kerry, en 2015 los ingresos de esa industria ilícita se calcularon en 150 millones de dólares.

El tratante hace uso de métodos de persuasión o convencimiento con ofertas muy tentadoras y difíciles de rechazar. En el caso de las mujeres trans se les ofrece pagar su tratamiento médico; es decir, su proceso de transición, aunque en ocasiones solo la operación de senos es lo suficientemente atractiva para quien no tiene los recursos que le permitan costearlo por sí misma.

La oferta podría incluir el pago de todos los gastos de traslado desde el país de origen hacia el país de destino, que podría no ser el destino final. El pago de sesiones de fotografía y casting para compañías de modelaje son otro recurso utilizado con frecuencia por estos individuos. Otros mucho más atrevidos podrían establecer una relación amorosa con la víctima, acompañada con promesas de matrimonio, un futuro promisorio y una vida de ensueño.

La oferta a las personas trans se traduce en la posibilidad no solamente de hacer realidad el sueño de ser mujer, sino además de lograr que tengan un empleo con excelentes ingresos o la oportunidad de hacer realidad el cuento de la “mujer bonita”. Es decir, encontrar un hombre que la saque del mundo de la prostitución.

¿Qué hacer?

El auge de las redes sociales ha hecho que este tipo de delitos sea más fácil de cometer, pero también más difícil de controlar. Es responsabilidad de cada uno aprender a utilizar estas redes de manera segura. Primero que nada, ser muy realistas y pragmáticos; es decir, si la oferta suena muy buena, sospeche.

Se debe verificar la identidad de las personas que se acepta en las redes sociales, en caso de no conocerlas en persona. La prevención es sumamente necesaria. No devele datos personales a desconocidos.

Informe a familiares y amigos cercanos sobre las personas que le han contactado. En caso de aceptar cualquier oferta mantenga a su familia al tanto de todos los trámites a realizar. No entregue sus documentos de identidad a ninguna persona.

Busque apoyo en alguna organización no gubernamental antes de aceptar cualquier oferta, infórmese sobre las ONG locales en su lugar de destino. Anote números de teléfono y personas de contacto. Busque la manera de denunciar inmediatamente ante las autoridades locales. Finalmente, lo más importante es usar el sentido común y su sexto sentido para prevenir y no lamentar.

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