El chavismo dividido lucha contra el autoritarismo de Maduro

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El único poder público que cuenta con un grupo chavista crítico al gobierno es la Asamblea Nacional, una vez “neutralizada” la Fiscalía General. El diputado Eustoquio Contreras, del naciente movimiento Bloque Parlamentario Socialista, que surge de la división del Polo Patriótico, es uno de los disidentes y nos explica qué fracturó la lealtad al proyecto revolucionario y hasta qué punto están dispuestos a acercarse a la oposición

Por Rafael León                                                                                                                                                   @Rleon_9
Cuatro años después de la muerte del ex presidente Hugo Chávez, líder de la revolución bolivariana, comenzaron a notarse las fracturas en su movimiento político. La “lealtad” de algunos los hizo abandonar el autobús del presidente Nicolás Maduro por discrepar la manera en que conduce el proyecto.

“Los que tienen en sus manos la gestión del gobierno, la dirección política y el nombre de la revolución no están siendo asertivos en la conducción del proyecto de Chávez”, afirma Eustoquio Contreras, diputado por el Gran Polo Patriótico, quien junto a su par Germán Ferrer se reincorporó a la Asamblea Nacional el 1° de agosto pero apartados en el Bloque Parlamentario Socialista. Ese día aprobaron junto a la bancada de la Mesa de la Unidad Democrática un acuerdo de desconocimiento de los resultados de las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente.

No solo ese ha sido el acto de desmarque de los chavistas. Cinco días después, en medio de la confrontación política e institucional que vive Venezuela, la academia sirvió al chavismo disidente de punto de encuentro con la oposición.

Con el objetivo de “defender” la Constitución de 1999, los diputados chavistas junto a la fiscal general (destituida por la ANC) Luisa Ortega Díaz, el ex ministro del interior Miguel Rodríguez Torres; la ex Defensora del Pueblo Gabriela Ramírez; Nicmer Evans, miembro de la organización Marea Socialista, se sentaron al lado del presidente y del vicepresidente del Parlamento, Julio Borges y Freddy Guevara, respectivamente, y del ex candidato presidencial y gobernador de Miranda, Henrique Capriles, para exponer en el aula magna de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas sus puntos en común: el rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente y la necesidad de la unión y la sensatez ante la situación actual.

“La Constituyente no ha debido ocurrir porque es un arma estratégica que se está usando para responderle a un problema coyuntural”, dijo Eustoquio Contreras. Develó que las diferencias entre el chavismo iniciaron en el año 2007, cuando fracasó la convocatoria a la enmienda constitucional y en efecto el presidente Chávez llamó a “las tres R” como mecanismo de reorganización para consolidar el proyecto bolivariano, pero “nadie le hizo caso”.

“Cuando vimos que se negaban las contradicciones, los espacios para el debate colectivo, que se satanizaba, se desacreditaba, se descalificaba a la crítica, nos dimos cuenta de que eso iba por mal camino”, expresó.

Sin espacio a la autocrítica

El movimiento inició con críticas hacia la gestión actual de gobierno, ahora –tímidamente– han hecho públicas sus posturas frente a quienes tienen el poder, sus ex compañeros de partido.

“Aquí si tu discrepas eres un contrarrevolucionario, un vendepatria, estás vendido al imperio y a la oposición”, reprochó el diputado. Dejó claro sus ideales chavistas y su desaprobación a las “desviaciones” que existen en el actual gobierno.

“El chavismo disidente es un sentimiento y una fuerza moral que no son cuantificables, pero debo decir que hay un gran sentimiento que cada día se visibiliza más con gente que está descontenta”.

Asegura que su grupo no tiene complejos en sentarse a dialogar con actores políticos de la oposición por el bien común –así lo demostró en el foro de la UCAB–, pero siempre y cuando sean respetadas las ideologías.

Afirmó que representan “una reacción del chavismo de izquierda” y que continuarán con la corriente de opinión dentro del proceso bolivariano: “Nuestro proyecto de país es la rectificación de las políticas públicas en la gestión. La política es diálogo. Al fin y al cabo lo ha hecho el PSUV, que asignó una comisión de tres personas (Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Elías Jaua). Han celebrado reuniones aquí y en Santo Domingo, eso es lo normal, pero no es normal que ellos sean los únicos que puedan reunirse. Aquí lo que ha fracasado es el diálogo de cúpula”, sentenció Contreras.

Para el parlamentario en Venezuela existe una profunda descomposición política y autoritarismo de Estado. “Tenemos una democracia profundamente dañada, invadida por elementos de autoritarismo, confrontación y desobediencia civil. Así las democracias no funcionan”.

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