Emigrar puede conllevar a un impacto psicológico

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Para el venezolano irse del país definitivamente se ha convertido en algo cada vez más común debido a la situación social y económica del país. Sin embargo, esta no es una decisión que deba tomarse a la ligera

Por Merwin Ponce                                                                                                                                   @mjjponce

Hoy día emigrar se ha convertido en algo normal pese al riesgo emocional y psicológico que pueda acarrear una decisión migratoria, sobre todo si es repentina o si las cosas salen mal.

¿Cómo nos afecta psicológicamente tomar esta decisión si vamos en búsqueda de una vida mejor?

La situación actual de Venezuela hace desventajosas las comparaciones con cualquier otro país en el ámbito político o económico, eso conlleva a que muchos venezolanos se crean una falsa expectativa de la migración que, sumada a la falta de información sobre el país al que se desea emigrar, puede afectar hasta el punto de desencadenar grandes problemas psicológicos como depresión, ansiedad y problemas de adaptación, en lo que el estrés del simple hecho de abandonar el país se apodera de la persona.

Desafortunadamente, abandonar el país no siempre se traduce en mejor calidad de vida, como muchos creen, pues hay que pasar por periodos de adaptación previos para recuperar parte del estilo de vida que se tenía en el lugar de origen, el cual en muchos casos es idealizado. Emigrar implica un tipo particular de pérdida, y como toda pérdida tarde o temprano se desarrollará un proceso de duelo.

Al mudarse la persona se ve expuesta a múltiples cambios en su vida, y como sabemos todo cambio genera estrés, eso puede afectar nuestra psique. El cambio cultural, la nostalgia, la soledad, la falta de identificación social, la ansiedad y el estrés debilitan nuestro sistema inmunológico. No todas las personas que emigran cuentan con apoyo familiar en el país receptor, no tienen un plan certero sobre qué o cuándo comenzaran a realizar lo que desean, lo que no ayuda a adaptarse fácilmente al nuevo ambiente.

Pasados los primeros meses, esos factores sociales y culturales que al principio parecían llamativos comienzan a incomodarnos e incluso molestarnos, creando los choques culturales; el emigrante hace comparaciones con su trabajo en el país que abandonó, con su lugar de estudio, con su comida y hábitos.

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Por ello al momento de emigrar debes considerar:

  • Investiga todo lo que puedas del país al que vas, eso incluye el costo de vida, la cultura laboral y los requerimientos para legalizarte en el país.
  • Traza un plan de objetivos a corto y a largo plazo, ten en mente la posibilidad de que conseguir trabajo quizás sea algo difícil, planifica tu capital para por lo menos los primeros cuatro meses sin trabajo.
  • Indaga todo lo que puedas sobre la estabilidad política del país al que vas a llegar. No solo te fijes en la prensa local, sino también en la extranjera que se refiera a leyes de migración e impuestos.
  • Mejora tu inglés, definitivamente es uno de los idiomas predominantes, incluso si en el país receptor no es el idioma oficial. Muchas empresas tienen casas matrices fuera de sus países y trabajan ese idioma, lo que puede ayudarte en cualquier entrevista de empleo.
  • Aprender la lengua o la cultura del país al que vas a llegar es siempre una buena idea.
  • Prepárate para los altibajos emocionales y laborales. Ten una red de apoyo a la que puedas acudir en cualquier momento que tus emociones y sentimientos lo requieran.

Emigrar no es una decisión sencilla, y como toda decisión requiere de mucha madurez; sin embargo, los tiempos por lo que atraviesa nuestro país ha obligado a muchas personas a irse de manera apresurada. Es necesario entender los riesgos que esto implica, conocer los aspectos que puedan disminuir el riesgo de acarrearte problemas emocionales.

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