¿Son terroristas?

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El término terrorismo es uno de los mas controversiales de nuestra época. No existe un consenso universal sobre lo que es un terrorista y aunque diccionarios lo definan como “persona que comete actos de terrorismo”, la connotación siempre va a estar regida por un marco político

 

Por: Oscar Schlenker

@oschlenkernews

 

Infundir terror por una causa puede ser visto desde muchos contextos y aunque toda acción de violencia es reprochable debe haber precisión sobre los actos a los que se refiere, los actores y el escenario, pues acusar a todo un movimiento de terrorista es una herramienta política de Estado para hacer pagar a justos por pecadores en una oposición establecida frente al gobierno de turno.

Calificar de terroristas a manifestantes en Venezuela ha ganado fuerza por las denuncias que hace el gobierno. Sin dejar de rechazar los delitos que se han cometido desde algunas protestas de oposición, existen también fallas del Estado en la neutralización pacífica en momentos de alta tensión social, política y económica.

Foto: Jesus Romero @novomc

El llamado terrorismo de Estado tiene definiciones más precisas dentro del contexto político, pues un Estado tiene armas a su disposición, Ejército y una organización establecida para imponer su poder sobre grupos disidentes desarmados. El terrorismo de Estado difiere también de los crímenes de guerra ya que en un conflicto bélico ambos grupos están armados. Es por ello que usar el término terrorista para calificar a un sector disidente y desarmado es rechazado en instancias de justicia internacional. Incluso en medios de comunicación como la BBC de Gran Bretaña evitan usar la palabra porque carece de precisión.

El mal uso del adjetivo terrorista ha sido reivindicado por la historia repetidamente. Nelson Mandela estuvo prisionero durante 27 años en Suráfrica por ser considerado un terrorista. Adolf Hitler aseguró su poder sobre Alemania declarando la guerra al terrorismo después del incendio del Parlamento en 1933; incluso movimientos afines a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela han sido llamados terroristas, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y las Madres de la Plaza de Mayo de Argentina.

Sin ánimos de defender los actos violentos de abril a manos de algunos manifestantes de oposición es impreciso denominar terrorista a todo el movimiento opositor. Desde el comienzo de las protestas de 2017 se ha hecho énfasis en el carácter pacífico que debe prevalecer en las manifestaciones. Los líderes de la oposición han llamado a tomar las calles, pero también a retirarse cuando culmina la convocatoria. El activismo por una causa tiene muchas formas y se ha demostrado a través de la historia que las acciones pacíficas son las más efectivas y duraderas.

5 argumentos para cubrirse el rostro

En varios países existen leyes que prohíben el uso de máscaras o capuchas en las protestas. Si bien es cierto que en algunas naciones consideran que cubrirse la cara permite a los manifestantes violar la ley sin reprimendas, activistas y organizaciones de derechos humanos defienden que se oculte el rostro por los siguientes motivos:

  • Espías: activistas reconocidos en las protestas están expuestos a ser espiados por fuerzas del Estado que hacen seguimiento a manifestantes.
  • Listas negras: estamos acostumbrados a las llamadas listas que se emplean para amenazar y restringir derechos de las personas que protestan. El temor de perder un empleo o dejar de obtener algún beneficio del Estado son algunas de las razones por las cuales algunos manifestantes se cubren el rostro.
  • Cacería de brujas: los Estados utilizan, por lo general, la identidad de manifestantes para apresarlos. En semanas anteriores el Cicpc inició una persecución de manifestantes por redes sociales en publicaciones que muestran sus rostros y solicitan información sobre ellos.
  • Infiltrados: al reconocer a manifestantes es posible infiltrarse en un grupo, sembrar evidencias e incriminar a personas inocentes. Casos de este tipo se han reportado en Latinoamérica y en otras regiones, pues suelen suceder a menudo.
  • Ataques legales: cuando un gobierno tiene a su favor los servicios de la justicia es más frecuente que activistas sean sometidos a juicios por manifestar.

Las protestas son expresiones de descontento y por ello muchas personas tienden a actuar de manera emotiva cuando se sienten apoyados por una multitud. Es importante recordarles el carácter pacífico de la protesta, pues resulta más efectivo neutralizar a tiempo la violencia entre los manifestantes que esperar a ser reprimidos por las fuerzas del Estado para que luego quede en evidencia lo contraproducente que es instaurar el terror.

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