Agarra tu mochila, la naturaleza nos espera

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Venezuela es uno de los países más sorprendentes del mundo. Al hacer una lista de las naciones con mayor variedad de flora, fauna y diversidad geográfica, Venezuela está en el puesto número 10. Ríos, montañas, sabanas, los hermosos llanos y los imponentes tepuyes conjugan aventura, belleza y el amor por la naturaleza

Por José Fonseca

@Jfonsecav

La Gran Sabana es el espacio perfecto para reconocer la majestuosidad de la naturaleza en el país, es un mensaje imponente que dice: “Mírame, soy maravillosa, pero cuídame”. Pisar el macizo guayanés es estar sobre una de las tierras más antiguas del mundo. Pero, ¿cómo visitar estos parajes y no alterar su hábitat? Es allí donde entra el ecoturismo.

La Sociedad Internacional de Ecoturismo define esta actividad como “un viaje responsable a áreas naturales que conservan el ambiente y mejoran el bienestar de la población local”. Yo simplemente lo disfruto y aplico unas reglas básicas como: de la naturaleza no tomar más que fotos. Consumir siempre comida local. No destruir nada natural y, si es necesario, pedir los permisos correspondientes.

Venezuela es un país en el que podemos disfrutar de la naturaleza a plenitud. Son muchas las ofertas para hacer ecoturismo. Desde posadas hermosas, con dueños ecológicamente responsables hasta lugares únicos my pocos visitados. Los posaderos que un día soñaron tener un hermoso lugar para los viajeros, con un cuidado al planeta, lo han logrado. Hospedajes en montaña o la playa donde priman los materiales amigables con el ambiente, donde ofrecen comidas deliciosas preparadas con ingredientes cultivados de manera amigable en sus huertos.

Pero, si la aventura es aún mayor, acampar es una gran opción. La Gran Sabana, el Parque Nacional Morrocoy o el páramo La Culata son algunos de mis preferidos. Lamentablemente el aspecto de la seguridad no permite acampar tanto como se quisiera. Atrás quedaron las acampadas en la Cascada del Vino, en el estado Lara. También, el guindar una hamaca en Patanemo, en el estado Carabobo. La gran pernocta que se hace en el Parque Nacional Santos Luzardo, en Apure, es lo máximo. Imaginen casi 300 personas toda la Semana Santa cerquita del río Capanaparo, a pesar de ser un campamento de muchas personas todo es ecológicamente responsable, nada de aerosoles ni de cacería, nada de desforestar o incorporar otros elementos a la naturaleza, y lo mejor de todo es que está prohibido la música a alto volumen.

Una recomendación es ir a Caripe, en el estado Monagas, preguntar por los campamentos ecológicos y dormir allí, probar el delicioso café e ir a la Cueva del Guácharo, y si tienen tiempo subir hasta El Chorrerón, es fantástico, son unas cascadas hermosas para bañarse y pasar un rato inolvidable. Después de este recorrido una posibilidad es irse a Yabinoco, en el Delta del Orinoco, y quedarse en el Campamento Ecológico de Kenia. Fantástico tener la selva de un lado y al otro el Orinoco, los waraos ayudan a los turistas, les prestan sus curiaras (pequeñas canoas construidas a mano) en las que se puede navegar tranquilo, escuchando a los aulladores y viendo los tucanes. En ese destino se debe pedir el palmito, directo desde el tallo es muy sabroso.

En fin, son muchas las alternativas para disfrutar junto a la naturaleza en Venezuela. Hay que hacerlo al menos una vez. El que lo haga volverá a su ciudad con una sonrisa. Este es nuestro hermoso país, nuestro planeta. El único en el que, por ahora, podemos vivir, por eso hay que cuidarlo y amarlo. ¿Se atreverían los lectores de Altermos.LA a acampar en Venezuela? ¿En qué destino lo harían? ¡Agarra tu mochila! La naturaleza nos espera en este #ViajandoJuntos.

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