Lo que antecede el 14 de febrero y la llegada de san valentín

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El día de los Enamorados o día de San Valentín se remonta a tiempos inmemoriales,  se originó en la antigua Roma, pero no se llamaba Día de San Valentín y su trasfondo es mucho más oscuro del que se pudiese creer.  Escribe la historia que en la Roma arcaica existía un fenómeno religioso: “la prostitución sagrada de las mujeres” tenía lugar en el Ara Máxima y  todo ello era asociado con las fiestas lupercales,  esto fue lo que dio pie al 14 de febrero.

Por Athenas García

@athenasrgarcía

¿Cómo se originaron estas fiestas?

Las Fiestas Lupercales fueron creadas por Evandro el arcadio en honor de Pan Liceo (también llamado Fauno Luperco).  El nombre de los Lupercales deriva de lupus (lobo, animal que representa a Fauno Luperco, romanización del griego Pan, Dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina), un animal clave en la fundación mítica de la ciudad.

Cabe resaltar que  los lupercos  fueron en su origen adolescentes que sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque, durante el tiempo de su iniciación en la edad adulta. Este era un tiempo sagrado y transitorio en que se comportaban como lobos humanos.  Desde entonces, un cuerpo especial de sacerdotes, los Luperci (amigos del lobo) empezaron a ser elegidos anualmente entre los adolescentes más ilustres de la ciudad (originalmente los cazadores). La reunión anual de los Luperci ocurría el 15 de febrero en la caverna del Lupercal, en torno al monte Palatino. Según la costumbre fue en este lugar donde la loba (Luperca) había amamantado a los gemelos Rómulo y Remo, en cuyo honor se hacía la fiesta. Allí los sacerdotes celebraban el sacrificio de un perro y de un macho cabrío –animales que eran considerados impuros– y marcaban con la sangre del sacrificio la frente de los luperci., una deidad muy antigua de los ítalos

¿De qué trataba la ceremonia?

Iniciaba el espectáculo con un culto oficiado por un sacerdote en la que se degollaba una cabra. Después, ese mismo sacerdote tocaba la frente de los lupercos con el cuchillo teñido con la sangre del animal y a continuación borraba la mancha con un mechón de lana impregnada en leche del mismo animal. Éste era el momento en que los lupercos prorrumpían en una carcajada de ritual. Más adelante se formaba una procesión con los lupercos desnudos, que llevaban unas correas hechas con la piel de la cabra recién sacrificada, y con ellas azotaban a las mujeres que encontraban por el camino, como rito para hacerlas fecundas.

De igual manera los luperci cortaban la piel de los animales ofrendados en tiras, llamadas «februa» (posiblemente el origen de febrero).  Bien fuese desnudos o tapados solo por unas tiras de cuero, salían alrededor del monte Palatino a golpear a todos los que encontraran a su paso, ya que el ser azotado por las tiras de cuero de los luperci equivalía a un acto de purificación, y era llamado februatio.

Para las mujeres este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color púrpura. Un color que representaba a las prostitutas de la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con los lupercos en el Ara Máxima.

Pero esto no duró para siempre, en vista de que la festividad romana era demasiado lujuriosa para el cristianismo procedente, fue entonces cuando el Papa Gelasio I condenó esta celebración romana en el año 494 y la antepuso por la del 14 de febrero.

 

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La verdad del Día de San Valentín

Esta fiesta pagana fue sustituida progresivamente por la conmemoración del martirio y muerte de San Valentín el 14 de febrero del año 270. Según relata la leyenda, San Valentín era un sacerdote cristiano, anteriormente médico, que se opuso a ley que prohibía a los soldados casarse. El sacerdote desafió al Emperador Claudio II celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. En consecuencia, el emperador Claudio ordenó encarcelar y matar a Valentín.

La festividad religiosa se estuvo celebrando hasta 1969, año en el que bajo el pontificado de Pablo VI la Iglesia Católica decidió eliminar a San Valentín como festividad del calendario postconciliar (acordado en el Concilio Vaticano II), pasando a ser esta una fecha con santo pero sin celebración. Esto se debió a la dificultad para encontrar detalles probables sobre la vida de este santo.

En su tumba, Julia, la hija de un oficial romano al que había devuelto la vista Valentín, plantó un almendro de flores rosadas. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duradera, por esto  hoy en día se le conoce como el Día de los enamorados.

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