Se nos agota el tiempo (Opinion)

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Víctor Schabas es uno de los Secretarios Políticos Juveniles del partido Primero Justicia en el estado Nueva Esparta y regular colaborador para Alternos.la.

Por Victor Schabas

@VictorSchabas1

Venezuela pide a gritos un cambio y nosotros, los venezolanos, somos los que estamos obligados a dárselo. Durante la última semana, en nuestro país se han realizado constantes protestas, algunas convocadas por la sociedad civil de manera espontánea, y otras un poco mayores, organizadas directamente por la Mesa de la Unidad Democrática, teniendo ambas un objetivo común: recuperar el orden constitucional en el país.

            Cuando el régimen decidió aplazar las elecciones de gobernadores y alcaldes, por medio del Consejo Nacional Electoral se hizo evidente que el poder electoral está parcializado a los intereses del partido de gobierno. Fue un golpe duro a la democracia, pero aun así, muchos venezolanos mantuvimos un horizonte claro, que era la realización del referendo revocatorio en el año 2016, cumpliendo con lo establecido en la carta magna. Pero en vez de mantener los procesos por la vía democrática, prefirieron dar un golpe a nuestra constitución arriesgando la estabilidad del país y profundizando el régimen dictatorial que existe en Venezuela. A su vez, la oposición ha atendido a los llamados internacionales para que exista un diálogo, acción que ha tenido un costo político que arriesga la unidad de la MUD.

            Las decisiones cronometradas, incluso mejor que un grupo de nado sincronizado, de cinco tribunales, de cinco estados distintos, que por supuesto, todos están bajo mandato de miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela, fueron las que dieron por muerto el revocatorio, y a su vez, la democracia en nuestro país. El hecho de que las sentencias sean casi un calco, como si hubiesen realizado una sola y lo que hacían era cambiar el membrete del documento en cada estado, es una muestra demasiado evidente de lo orquestadas que están las acciones bajo el régimen revolucionario.

            Pensar que después de la ardua lucha que llevamos los venezolanos para la realización del 1%, pasando noches en vigilia por un Consejo Nacional Electoral que parecía tener el sistema más lento del mundo, a pesar de jactarse de ser el mejor y más moderno, pensar que después de eso nos quedaríamos de brazos cruzados, es completamente absurdo. Inmediatamente después del anuncio, manifestaciones en distintos lugares del país se dieron de manera espontánea, rechazando la decisión arbitraria tomada por un fragmento de la dictadura que hoy gobierna en Venezuela, y el papel de la MUD fue muy importante y lo está siendo en esta lucha.

            El juicio político y la calle, fueron las opciones planteadas para salir de este parapeto de gobierno que se cae solo. Estamos dando oportunidad al diálogo pero el lenguaje soez del presidente Nicolás Maduro y los escasos gestos de liberación de presos políticos indican que no manejan con seriedad el futuro político del país. Ya basta de atropellos e indecisiones tomadas desde el ejecutivo, que lo único que hacen es aumentar la miseria y el hambre que vive el venezolano cada día, aumentando así las penurias en la que vivimos y la agonía de un país que lo único que hace es arrastrarse, tratando de arañar una salida democrática que cada vez se ve más complicada a esta crisis.

            El diálogo mediado por el Vaticano y UNASUR sonaba más que todo a un intento del régimen para aplazar su salida inevitable del poder, utilizando a la Santa Sede como excusa. Sin embargo, desde la lectura del comunicado oficial en la mañana del 31 de octubre, varios cambios importantes se notaron, y se dio por fin una muestra de buena voluntad del régimen con la liberación de algunos presos políticos. Esto, no solo sirve como una pequeña gesto de paz, sino que evidencia la falta de autonomía en los poderes públicos al suponerse liberados por órdenes del ejecutivo. Todo indica que se prepara la senda para un diálogo sólido que respete las condiciones establecidas por la oposición desde un principio y debemos confiar en que la MUD encausará la temática hacia las necesidades del país, sirviendo como presión la presencia del Vaticano y la ejercida por la ciudadanía en la calle. La petición de Julio Borges al Vaticano para continuar con el diálogo fue claro: “la liberación de los presos políticos, un nuevo CNE y adelanto de elecciones presidenciales en corto plazo”.

            No podemos desfallecer en este intento, es la etapa final de la lucha por el país que queremos y soñamos, los jóvenes debemos seguir en la calle de manera cívica y pacífica, demostrando que la inmensa mayoría del país quiere cambio, que tiene intención de un país mejor con oportunidades, con alimento para todos los venezolanos, con trabajo digno para cada uno de ellos. Un país, donde el turista no tenga miedo de venir por la inseguridad, donde puedan ir a la Isla de Margarita a disfrutar de las maravillosas playas que posee y que gasten su dinero ahí, ayudando de gran manera al desarrollo regional, y a su vez, al nacional.

            Es ahora o nada, hay que luchar por lo que es nuestro, hay que luchar por lo que nos pertenece, por nuestras playas, por nuestras sabanas, por nuestras selvas, por nuestro Esequibo, que este régimen se ha encargado de regalar desde el presidente Chávez; luchar por nuestros estudiantes, para que tengan oportunidades de ejercer sus profesiones al salir de la universidad y que podamos contar con una generación de relevo, que no se muera en los hospitales, sino que pueda seguir construyendo el país.

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