Deutsche Welle – Más que una perspectiva alemana del mundo

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Entrevista a Uta Thofern, directora para Latinoamérica de Deutsche Welle.

En nuestro constante afán por promover el periodismo para la paz y la comunicación para el desarrollo, en alternos.la siempre estamos muy pendientes de la cobertura que ejercen las emisoras internacionales.

Mientras maduramos en la era digital hemos notado que existen muchas opciones para informarse que presentan una gran variedad de perspectivas sobre América Latina pero pocas hemos visto como la emisora alemana Deutsche Welle.

La “Onda Alemana” existe desde 1953 con emisoras en varios idiomas pero no es hasta 1992 que empiezan a generar un noticiero televisado en español y en 2013 un canal con noticias en castellano las 24 horas al día. Con el aumento de horario en español también ha incrementado el interés de los latinoamericanos en las informaciones que ofrece DW. Tanto en sus canales como en su portal web la variedad de programación y perspectivas que ofrecen a veces están yuxtapuestas a visiones contrarias, dejando claro que lo que promueven es precisamente mostrar diversos puntos de vista. Aún así, siempre tenemos nuestras dudas y es por ello que preguntamos a la directora para Latinoamérica de DW, Uta Thofern, que nos aclare algunas interrogantes.

Vemos que en las redes existen algunas ideas liadas sobre DW, qué tipo de canal es, cuál es su tendencia editorial, etc. ¿Cuáles son los principales mitos que la gente tiene sobre DW y cómo responden ustedes?

Supongo que el concepto de una cadena pública independiente genera de alguna manera suspicacias entre muchas personas en América Latina, donde el financiamiento del Estado a menudo significa que la cadena es controlada o dominada por el Estado, o simplemente una herramienta de propaganda política. Deutsche Welle está financiada por el estado alemán, razón por la que mucha gente nos percibe como “la voz del gobierno alemán”. De hecho, es el parlamento alemán, con todos sus diferentes partidos, quienes deciden acerca de nuestro presupuesto y la supervisión legal está en manos de un consejo de vigilancia que está formado por representantes de diferentes organismos y partidos políticos como los de la coalición gubernamental, y las cámaras alta y baja del parlamento (Bundestag y Bundesrat). Pero también están representados los sindicatos, así como empresarios, varias organizaciones de diferentes sectores de la sociedad como la cultura, el medio ambiente, deportes, etc., además de diversas organizaciones religiosas. Eso significa que el gobierno y la oposición, los empleados y los empleadores, activistas del medio ambiente y funcionarios deportivos, cristianos y judíos están representados en esa junta que se renueva cada cinco años.


La idea detrás de esta estructura compartida por las entidades públicas nacionales y regionales es que la programación de Deutsche Welle debe representar un equilibrio entre las diversas opiniones y posiciones para reflejar la sociedad tal como es. Este concepto inclusivo nació como respuesta a la experiencia que dejó la dictadura nazi, donde los medios de comunicación estaban en manos de un partido en el poder, por eso la inclusión de diversos puntos de vista en esta estructura forma parte de la filosofía alemana del “nunca más”. Queremos tener medios que reflejen las voces críticas de la oposición, así como la posición del gobierno, debido a que una democracia necesita electores informados. Y este es el voto de confianza que ofrecemos a nuestros críticos: Basta con leer los artículos de opinión que publicamos sobre nuestro propio gobierno para encontrar tanto elogio como rechazo, lo que refleja el alcance de opiniones dentro de nuestro equipo editorial. Esto se llama en alemán “Binnenpluralismus”, es decir algo así como pluralismo interno. Nosotros elogiamos a nuestro gobierno cuando lo merece pero también lo criticamos cuando creemos que ha hecho algo mal. Podemos hacerlo porque vivimos en una democracia libre, donde la libertad de prensa es uno de los pilares de la sociedad. Por ello me siento afortunada, porque en muchos otros países la situación es muy diferente.

¿Cuál es el interés de Alemania en América Latina y por qué necesitan presentarse con un canal en español para la región?

Por lo que expliqué anteriormente, no puedo y no voy a hablar en nombre del gobierno alemán, pues no lo represento. Pero como periodista y ciudadana sé que América Latina y Alemania tienen una larga tradición de muy buenas relaciones culturales, económicas y políticas. El “Lateinamerikaverein” (LAV), por ejemplo, es una asociación empresarial alemana para América Latina con más de 9.000 empresas miembros. Este año por cierto celebra sus 100 años de existencia. Podría mencionar a Humboldt, podría citar a nuestro ministro de Exteriores, quien dijo durante una de sus últimas visitas a América Latina que, especialmente en tiempos de crisis, no sólo es importante hacer diplomacia de crisis, sino también visitar a sus amigos y fomentar la amistad. América Latina y Alemania están trabajando en conjunto para una reforma de las Naciones Unidas, están comprometidos con una lucha en común contra el cambio climático, comparten la idea de que en un mundo globalizado la cooperación internacional es muy importante y el unilateralismo o el nacionalismo no pueden ser la respuesta para el Siglo XXI. Y es que una gran cantidad de alemanes sienten una profunda fascinación por América Latina – admiramos su cultura, su espíritu, su serenidad y placidez, su pasión, sus colores y su historia. América Latina es hoy lo que Italia era en tiempos de Goethe: “Un lugar que anhelamos”.

Es muy interesante que DW sirva de plataforma tanto para la disidente cubana Yoani Sánchez como para el líder izquierdista José Mujica de Uruguay. ¿Cómo se desarrollaron estos proyectos y qué beneficios le trae a DW y/o Latinoamérica?

Eso simplemente refleja nuestro esfuerzo por la diversidad y el pluralismo. Estamos trabajando en tener una serie de columnistas que reflejen el amplio espectro de perspectivas en América Latina. Nuestro objetivo es compartir estas perspectivas entre todos los países del continente desde México hasta Uruguay y compartirlos a través de nuestra red multilingüe con el mundo. La idea no es tener diferentes puntos de vista políticos en nuestros programas. No se trata de reflejar la derecha o la izquierda, lo que estamos tratando de mostrar son diversas formas especiales de ver el mundo desde esas partes especiales del mundo.


Yoani Sánchez y José Mujica podrían ser percibidos como representantes de diferentes ideologías políticas, pero en mi opinión, ambos están lejos de ser ideólogos. De hecho, tienen mucho en común. Ellos comparten una profunda humanidad, el respeto al derecho de cada ser humano a vivir su vida libre y digna. La forma en que promueven sus ideas y las cosas que más critican están estrechamente relacionadas con el lugar donde viven. Analizar los puntos en común, entender las diferencias y estar preparados para hablar, discutir y argumentar – es lo que significa el diálogo, y el diálogo es lo que nos gustaría promover porque pensamos que se necesita en este mundo globalizado y, al mismo tiempo, cada vez más polarizado.

 

¿Cómo se diferencia DW de los otros canales de noticias internacionales en América Latina y cómo ha sido la aceptación del público desde que comenzaron el enfoque al público en español?

Creo que la diferencia principal radica en que para nosotros las noticias internacionales significan más que repetir noticias 24 horas al día, extractos de entrevistas y micro- informativos. Combinamos las noticias internacionales con un claro enfoque sobre América Latina y con respectivos antecedentes y análisis. Completamos la programación con documentales de calidad y revistas temáticas. Y nunca ocultamos nuestro origen alemán y europeo. Por el contrario, creo que el punto de vista europeo, que es mucho más multilateral que por ejemplo el estadounidense, el chino o el ruso, es parte de nuestro signo distintivo, así como una gran cantidad de programas de actualidad de Alemania y Europa que son muy populares, como la revista de viajes “Escápate”, el programa cultural y de tendencias europeo “EUROMAXX” o la revista científica “Visión Futuro”. Nuestra gama audiovisual se ha desarrollado positivamente desde el lanzamiento de nuestro canal de 24 horas y estamos contentos de que nuestra audiencia esté creciendo. DW Latinoamérica transmite por satélite y por internet a través de www.dw.com/latinoamerica. También pueden vernos a través de socios locales que retransmiten la señal, ya sea la programación completa o una parte de ella. (Para más información visite www.dw.com/es/servicio/recepción/s-7562)

 

Como parte de la cobertura en 30 idiomas que ofrece DW, también somos los interlocutores sobre temas latinoamericanos para los otros 29 servicios de idiomas dentro de la emisora. Esto acentúa nuestra responsabilidad e identificación con la región. Estamos muy vinculados a Latinoamérica, también emocialmente. De hecho, la mayoría de mis colegas provienen de algún país entre Río Grande y Cabo de Hornos.

 

Hemos visto cómo la libertad de prensa se viola en países cada vez menos democráticos. Recientemente hemos estado preocupados por la situación en Turquía y hemos visto cómo periodistas de DW fueron reprimidos por agentes del estado turco. ¿Qué hace DW para exigir libertad de prensa en otros países como por ejemplo Turquía? ¿Cómo se compara América Latina a otras regiones con respecto a la libertad de prensa y qué tan fácil o difícil es informar desde América Latina?

En el caso concreto de Turquía, hemos protestado formal y públicamente contra la decisión del gobierno turco por confiscar una entrevista crítica que un equipo de DW había grabado en Turquía. El gobierno alemán nos apoyó y se unió a nuestra protesta. Pero este caso es sólo un ejemplo de la opresión que sufre la libertad de prensa en Turquía. Y la prensa turca sufre todos los días actos de represión. Al igual que la prensa en una gran cantidad de otros países en el mundo. Creo que lo más importante que podemos hacer, como emisora ​​internacional que es capaz de actuar libremente, es informar sobre los casos de represión a la libertad de prensa dondequiera que ocurran. La publicidad de estos hechos puede proteger a los colegas amenazados, ya que incluso a los gobiernos autoritarios, en su mayoría, no les gusta tener mala prensa internacional. Después de todo vivimos en un mundo globalizado y todas las naciones quieren hacer negocio, por lo que la reputación todavía tiene algún valor. La segunda cosa que pueden hacer las emisoras internacionales es dar cubertura adicional a un punto de vista independiente que esté fuera del conflicto. Esta es una de las razones por las que Deutsche Welle y otras emisoras internacionales tienen tantos programas en idiomas diferentes. En América Latina tenemos un solo país que Reporteros sin Fronteras y otras organizaciones independientes definen claramente como un lugar con censura de Estado y ausencia total de libertad de prensa, y ese país es Cuba. Pero ejercer el periodismo en países como México, Brasil, Venezuela o Guatemala también es muy difícil e incluso puede ser mortal. Estos países no restringen la prensa, pero no están dispuestos o son capaces de proteger a periodistas de de intereses económicos criminales o mortales. Algunos gobiernos incluso pueden tener interés en no proteger a algunos periódicos o canales, o solo proteger a aquellos que simpatizan con él. Y luego tenemos un millón de maneras de incapacitar a la prensa sin reprimir abiertamente a los periodistas por medio de restricciones al acceso de papel, revocando licencias o regulando la manera de hacer periodismo…. reportar desde países como estos resulta más difícil que desde países que sólo censuran, porque simplemente no hay reglas – no sabes lo que podría suceder ni cómo prepararte. En ambos casos, es siempre mucho más difícil para el periodista nativo que para un periodista de un país extranjero que está protegido por su pasaporte. La mejor y muchas veces única protección que tienen los corresponsales es la de presentar informes sobre los hechos y solamente los hechos.

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Michel Friedman entrevista al ministro de deportes de Turquía minutos antes de que fueran incautadas sus imágenes por el gobierno turco.

 

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