La Prostitución del amen

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Charleros: terror en los transportes públicos.

-Con el debido respeto: ¿Quién me da esos buenos días? -buenos días- responde la gente aferrándose a sus pertenencias. -Primero que nada, en nombre de mi Dios todopoderoso, todos sean bendecidos. ¿Quién dice amen? Yo estuve en prisión pagando una condena, yo no creía en el señor pero allí unos varones fueron a predicar su palabra y me salvaron, gloria al Señor, ¿Amén? Ahora paso por acá a ver quién me presta una mano amiga y evita que vuelva a la cárcel, porque la necesidad tiene cara de perro. Uno nunca sabe si por conseguir algo de dinero, tenga que volver, pero, el señor sabe que ustedes me salvaran. ¡Amén por eso! Dice el señor en Corintios “porque Dios ama al que da con alegría”, gracias por su colaboración y que el señor me los lleve con bien a cada uno de sus destinos ¡Amen!…- Se baja de la unidad y volvemos a respirar.

José Fonseca

@JFonsecaV

Esta es la realidad que se vive al montarse en un bus, al usar el transporte público, ruta, camioneticas, autobús o como le quieran llamar. Los charleros son el problema social de quienes usamos transporte público. Gran cantidad de ellos, se refugian en las religiones doctrinales derivadas del catolicismo, conocidas popularmente como “evangélicos”.

Bajo un mensaje amedrentador, los charleros se apoderan de la atención de los usuarios, y con la palabra “Amén” disuelven el discurso e intentan enamorar a quienes creen en Dios o asustar a los que no son devotos.

“Si cargo mi móvil, prefiero darle algo de dinero para que ni me vea” dice Juan, un joven estudiante que usa la unidad. “Este es un robo sin armas” dice la Sra. Carla, quién agarró su cartera fuertemente mientras el charlero estaba hablando.

Este problema social, hace que los usuarios no solo carguen la tarifa para pagar su pasaje, sino cargar algo de sencillo para los charleros. Personalmente, fui víctima de un charlero, quien me robo mi móvil usando un arma de fuego dentro de la unidad, este no andaba solo, sino con un grupo. Al parecer no hay solución con ellos, las autoridades han desarrollado planes pero no duran más de una semana en ejecución. Los conductores les temen a estos hombres que hacen de las suyas.

Es preocupante ver como cada dia los charleros son más jóvenes. Adolescentes y hasta niños se suben con un discurso caletreado (ensayado/memorizado), en vez de ir a escuelas, liceos. Seguramente, la necesidad les obliga a ganarse la vida de esta manera.

charleros

Me atreví a bajarme y hablar con uno de estos jóvenes, me pidió no decir su nombre, por eso le llamaremos Alex. Él me comenta que en un día el puede ganarse entre 5mil a 8mil bolívares. Que tiene un hijo y una mujer pero no vive con ellos, es de bajos recursos y la mitad del dinero se le va en el día a día. Con el resto mantiene a su madre e hijo. “La primera vez que me monte fue con unos panas (amigos) del barrio, me dio pena, pero al finalizar el dia vimos que nos mantiene, que no debemos esforzarnos mucho y sin descuentos”. Ante mi pregunta sobre cuánto tiempo lo haría, me respondió: “No sé, todo depende, realmente en mis dos trabajos me han votado por peleas. No me calo un jefe, ni mi jefa me grita va a venir otro #$%#%# a hacerlo?”. ¿Qué quieres para tu hijo? ¿Quieres que se dedique a esto? “no chamin, el debe estudiar, yo ya no tengo remedio, pero el si puede hacerse un gran futuro”. ¿Eres evangélico? –no pana, solo que si asustamos o decimos que somos hijos de Dios la gente nos da más dinero.- No pude preguntarle más, le di una colaboración y se monto en el próximo ruta que venía. Así es la visión de un charlero.

Luego de mi incidente aprendí a cargar meramente lo necesario, el móvil bien guardado y ser lo más invisible posible, da coraje e impotencia. Pero, las malas políticas no asumen con responsabilidad este problema. Seguramente, no todos son delincuentes, pero la fama los hace ver así. Para algunos no hay otra opción que tomar el transporte público. Al hacerlo que Dios nos cuide ¿Amén?.

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