3 BELLEZAS – LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA

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Hace una semana se llevó a cabo el Festival de Cine de Mérida, uno de los festivales nacionales más importantes del país, donde resultó ganadora como mejor película, la opera prima del realizador marabino Carlos Caridad Montero.

 

Por Daniel Dannery.

@ddannery

 

3 Bellezas, que ya pasó por cartelera cosechando muy buenos resultados en taquilla, y aún en el circuito de festivales internacionales, se alzó con 6 premios, entre ellos, mejor película, mejor director y mejor guión. ¿Ha resultado acertado el fallo del jurado? Veamos.

En un país donde la ignorancia es virtud, la belleza es la cereza del pastel.

Venezuela, se emociona, se alegra, comparte, idolatra y justifica sus carencias, sobre las banalidades en las que se fundamenta su pensamiento de origen matriarcal y por ende machista.

 POSTER

“3 Bellezas” del marabino Carlos Caridad Montero, es de entrada una comedia con un particular humor negro, ese humor que a veces es tan característico (desde lo inconsciente) en el venezolano, pero que rechaza, no comprende y anula, a la hora de sentarse a pensarlo o digerirlo, desde esa verdad, esta película es un riesgo acertado, porqué en un país que se ha cansado de pensar, o que al menos le han anulado esa necesidad de evolución humana, decirle al Venezolano que la belleza es tan peligrosa como la política, no puede ser, si no, arriesgado.

Es cierto que la historia de la belleza ha tenido una evolución, ha sido modificada, trastornada y llevada a ciertos límites, sobretodo en lo que nos ocupa: La belleza femenina. Un oxímoron, particularmente propio dentro de nuestra idiosincrasia.

Particularmente me resulta ridículo, quien disfruta y se conmueve viendo un Miss Venezuela, pero no por ello, condeno del todo esa necesidad. Quizás es ahí donde Caridad flaquea a la hora de no brindar cierta objetividad sobre el asunto en cuestión, condenando el artificio de por sí, para generalizar una crítica. En ese sentido, una película como “Little Miss Sunshine” resulta mucho más contundente que la aquí citada, pero aún así, hay cierto resguardo a la hora de la generalización del tema, pues condenar la historia de Venezuela, es tan bien obviar un proceso cultural que para bien o para mal, desde que el Miss es Miss, la idiosincrasia se ha perpetuado y evolucionado a través de un fenómeno tan poco intelectual como el nombrado.

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Pero 3 Bellezas mete el dedo en la yaga en un sistema corrupto, y no me refiero al concurso, que es la anécdota realmente, si no, a quién lo propicia, el núcleo familiar. Encabezado (y valga decir) soberbiamente por la Grotowskiana Diana Peñalver, quien sirve de figura para vestir un personaje magníficamente dibujado desde el guión (lo mismo no se puede decir de las hermanas, como personajes), una madre desquiciada, absolutamente enajenada y obsesionada con un sueño que va arrastrando demoledoramente a cada uno de los integrantes de su disfuncional familia.

Las rivales, dos hermanas presas y víctimas de la locura de su madre, sufrirán cual cenicientas enjauladas, por un lado la opresión matriarcal, y por otro el enfermizo rechazo, que es visto desde otra perspectiva mucho más cruel y radical a través de un casi inexistente hijo menor. Valga decir que las dos interpretaciones femeninas, contenidas en algún momento, pero certeras y puntuales de Josette Vidal y Fabiola Arace, funcionan con puntualidad para las necesidades de la historia. Vidal y Arace cumplen a la perfección sus roles, y pareciera más bien que los personajes en guión se les ha quedado corto.

Y es que en 3 Bellezas se nota el empaque, una pequeña caja “Barbie” desde donde se puede contemplar la delicada silueta de la muñeca, pues hay cierta frivolidad en el retrato de esta familia, desde la puesta en escena en algunos momentos pecando de televisa, hasta la dirección de arte que peca sutilmente de publicitaria entre sus ramas.

Caridad escapa de la cámara invasiva, y decide mostrarnos los sucesos con cierta intencionalidad de vitrina, como si sus personajes se ofertaran desde un pasillo destinado a la venta de juguetes para niñas. Pese a esto, la historia se mantiene contundente hasta final (salvo ciertas decisiones, momentos, o personajes que aparecen y desaparecen sin mucha explicación, tal es el caso de El Chino, que como motor emocional funciona perfectamente, pero que requería un abandono en la historia de mucho más peso).

3 Bellezas es, pues, un retrato de nuestras insanias, de nuestras frivolidades, de nuestras carencias <<Las flores de plástico nunca se marchitan>> dicta una de las mejores frases del filme, así como un también podría decirse que un país, o una sociedad que nunca ha sabido de nada, no tiene por qué sentirse triste por lo que no ha conocido. Vuelva entonces mi reflexión inicial: Un país donde la ignorancia es valorada, y la educación sellada con sangre está destinado a convivir entre la rivalidad eterna, y en esto es donde consciente o no, la agridulce historia familiar de Carlanga se nos acerca trágicamente a nuestro nuevo canon de sociedad.

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