La sociedad y como moldea géneros

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La aceptación social de los géneros que nos identifican como hombre o mujer comienza desde el hogar y a muy temprana edad. Hemos visto estos meses como en Chile se debaten los derechos de una niña transexual de 5 años, llamada Baltazar Escobar y que ha causado gran polémica en su país. Más allá de la identidad de género, muchos padres temen que sus hijos e hijas sean homosexuales mucho antes de desarrollar un interés sexual y simplemente guiado por el comportamiento que muestran a medida que se desarrollan. El debate entre naturaleza vs. crianza se pone aún más en jaque cuando se introducen los cánones sociales que, para desgracia de muchos, influyen mucho más que lo hereditario y lo aprendido en el desarrollo individual.

Por Merwin Ponce

@merwin_JP

Aproximadamente el 10% de las personas tienen una orientación del tipo homosexual. De hecho, es mucho más frecuente encontrar a una persona portando una bandera de arcoíris que encontrar el famoso duende de la olla de oro debajo del arcoíris. A pesar de estas estadísticas continua el debate de si la orientación sexual se debe a factores hereditarios o es aprendida; los expertos médicos y organizaciones tales como la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) por sus siglas en inglés y la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) consideran que la orientación sexual es parte de la naturaleza de la persona. ¿Entonces ser heterosexual, gay, bisexual o transgénero no es algo que podamos elegir ni cambiar?

Según La Teoría Queer de Carlos Fonseca y María Luisa Quintero, la identificación con un género inicia a una edad temprana por parte del contexto social en el que el niño se desenvuelve, los padres y terceros comienzan a diferenciar al niño o niña con frases como: los niños juegan con carros y las niñas juegan con muñecas. Poco a poco el niño o niña comienza a explorar, a desarrollar una identidad. A menudo, los padres se preocupan más por el comportamiento de los niños que el de las niñas; es curioso que una niña jugando con pelotas es más aceptado socialmente a que un niño se acerque a una muñeca. Notamos el prejuicio aún más evidente en latinoamérica. Es común que los propios padres tengan preceptos machistas de lo que debe o no hacer un hombre cuando está criando a un varón. Si bien esto es cierto, también lo es que los niños aprenden por lo que observan, hace algún tiempo un profesor de Psicología me comentaba que los niños solo pueden aprender de dos formas: lo que observan y lo que se les permite hacer.

La homosexualidad en los niños y niñas no existe como tal, hablar de conducta sexual en niños de 2 a 12 años es complicado ya que el nivel de razonamiento infantil no llega a la capacidad de abstracción de un adulto como para relacionar que siente algún tipo de atracción sexual por otra persona y mucho menos denominar esa atracción como sexual. Los comportamientos criticados como el amaneramiento de algunos varones o la masculinidad de algunas hembras devienen del comportamiento a partir de la observación e imitación de dichos patrones en padres y terceros, constituyen la estructura imitativa propia del género.

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A medida que los niños van desarrollando comportamientos que no se ajustan a los convencionalmente asociados con su género, también lo hace la preocupación de algunos padres. La preocupación se dirige hacia el qué dirán, un componente netamente social, de estatus de posición en vez de la preocupación por el bienestar psicológico del niño. La disruptiva inicia cuando, desde la terapia psicológica, se le explica a los padres que el amaneramiento de un chico es adquirido y que el que los posea a tan temprana edad no lo hace calificativo de la categoría “homosexual”, la orientación sexual como su nombre lo indica constituye la exploración, un niño o niña a los 10 años no cuenta con la capacidad de abstracción como para darse cuenta de que es homosexual, aunque si existe esa posibilidad. En estos casos es donde debemos comprender que la mejor forma de intervención es hacia los padres para mostrarles el abanico de oportunidades y posibilidades que pueden indicar el comportamiento del niño o niña, y no cerrarse ante lo que creen ver.

Si la homosexualidad es una categoría social, el sujeto homosexual no existe sustancialmente, sino solo como un significado simbólico para los actos que entre personas del mismo sexo se han manifestado. Por ello, La Teoría Queer hace énfasis en que la sociedad objetiviza a la realidad, pero es el hombre quien crea su propia realidad. Es decir, la condición que define que una persona sea homosexual no existe en sí misma; lo que hay son significados de dichos actos enmarcados en un contexto cultural. Sin cultura es posible que no exista la homosexualidad ya que es la sociedad lo que define el contexto y los estereotipos asociados con el comportamiento de personas que sienten atracción hacia su mismo sexo.

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