Independencias Dependientes

0

Un acercamiento a entender la realidad latinoamericana.

“La soberanía es una ilusión” S. Krasner.

 

La independencia y soberanía suelen ser conceptos bastante abstractos; pero básicamente se es independiente cuando, como Estado reconocido por la comunidad internacional, un país decide su destino con gobierno propio, tiene pleno poder sobre su territorio, ostenta el monopolio de la fuerza coactiva y organiza su agenda pública en consonancia con los intereses nacionales. Pero, porque siempre hay un pero en estos acercamientos teóricos, todo lo anterior se tambalea ante la realidad de los intereses trasnacionales (que no obedecen a nación alguna) sino que atienden al poder económico. En este sentido, la soberanía entre países, como asevera el catedrático Stephen Krasner, es una vana ilusión; sencillamente porque hoy día la agenda pública de cada país debe responder, como en efecto responde, a intereses que se sitúan al mismo tiempo en territorios distintos.

tran_krasner_b

Stephen Krasner

 

Siendo más clara, las políticas propuestas por un gobierno de turno afectan a determinado sector y, en ese sector, muy probablemente hay empresas que son propiedad de corporaciones establecidas en no uno o dos, sino en decenas de países al mismo tiempo. Entonces cuando se afecta a una de las filiales de una corporación trasnacional, toda la corporación sufre en sus resultados.

Un ejemplo sencillo de mencionar es la banca internacional en el caso de la crisis argentina del 2001. En ese casó los resultados de un banco como Grupo Santander se vieron afectados de tal manera que decidieron obviar las cifras de Argentina en su Informe Anual; es decir, la empresa originalmente española pero luego con inversiones en Venezuela, Colombia, Panamá, Uruguay, Brasil, México y Chile, estaba viéndose impactada por un suceso en Argentina (esto sin mencionar a las filiales en USA, Asia, África y Europa).

world-bank-latin-america

 

Y está también el ejemplo de la inversión de la banca local en los mercados extranjeros. El caso sería el de la crisis financiera de 2008. Allí muchos bancos de países distintos a Estados Unidos, habían invertido en productos de inversión ofrecidos en el país del norte; cuando la crisis estalla, las inversiones de estos bancos locales de varios países latinoamericanos se vieron seriamente afectadas, y con ello el uso del dinero de los ahorristas, ciudadanos comunes ¡como usted o como yo! en esos bancos nacionales.

Otro ejemplo es la economía local como servicio prestado a un tercero. Si su país exporta, y todos los países latinoamericanos exportan algo sustancialmente importante para la economía local (Bolivia con el gas o el estaño, Venezuela con el petróleo, Colombia con el petróleo y el café, Perú con el sector minero (cobre, oro, zinc) y los textiles, por mencionar algunos, entonces la dependencia es aún más clara. Si se exportan insumos o materias primas, cualquier baja en producción del país que compra afectará la cantidad de materia que demande, si son productos terminados los niveles de consumo del país destino de las mercancías afecta a la producción local directamente. En este sentido, es imposible, a menos que se transforme el modelo de desarrollo económico (y eso es realmente imposible en un mundo globalizado), que país alguno pueda ser realmente independiente. Por esta misma razón, y a sazón de comprender que todos nos vemos afectados por todos, la competencia sana y la necesidad de mejorar nuestras cadenas productivas y acuerdos comerciales es cada vez más importante.

 

markets_1000803c

Una crisis en Estados Unidos afectará directamente, como lo ha hecho históricamente a México, Perú, Brasil o Venezuela… Y si su cliente es China… Pues que algo afecte el consumo estadounidense también le afectaría, pues China tiene múltiples inversiones en Estados Unidos y además la mayoría de las corporaciones del país norteamericano fabrican en el gigante asiático. Eso sin detenernos a hablar del caso ecuatoriano donde el dólar es la moneda en curso y Estados Unidos es quien imprime los billetes (sin que Ecuador tenga control pleno sobre su política monetaria).

En fin, el reto latinoamericano se abre en la constitución de un aparato productivo innovador que ofrezca un valor agregado a la economía mundial y garantice una estabilidad interna, en la medida y forma que estos mercados hiperintegrados puedan permitirlo. Así que no confundamos el reto de hacernos autosustentables en la diversificación de nuestra producción, servicios y exportaciones, con la afrenta falsamente redentora de creernos independientes del acaecer del vecino.

 

Vistas: 11210
Share.

Comentarios

Comments are closed.